Los entrenadores del Alevín 'A' de La Fresneda
avisaron al árbitro que no había visto un gol
del EFRO, que había pegado en un palo de dentro
de la portería, y el tanto terminó subiendo al
marcador y el partido acabó en empate

Jugadores de La Fresneda con un amigo del
EFRO en el partido de la primera vuelta
Muchas veces hablamos del
fútbol base para denunciar aspectos negativos
como agresiones, insultos... algo que,
afortunadamente, ocurre en pocas ocasiones, si
tenemos en cuenta que en Asturias se juegan algo
cerca de mil partidos oficiales cada fin de
semana. Unas noticias que tienen repercusión,
como la que se debe dar a los gestos de Fair
Play, que también existen.
Este sábado en el sintético
del Club de Campo de La Fresneda se jugaba el
partido de la jornada 23 en el grupo 4 de
Segunda Alevín entre La Fresneda y el EFRO 'B',
un encuentro entre dos equipos que compiten por
salvar la categoría.
El partido iba 1-1 y el EFRO
'B' -siglas de la Escuela Fundación Real Oviedo-
marcó el segundo con un tiro que pegó en un
hierro dentro de la portería y salió hacia
afuera. Era el 1-2 pero el árbitro, menor de
edad y poco mayor que los jugadores (14 años),
no se percató de ello y dejó seguir el juego sin
darlo por válido. Los entrenadores de La
Fresneda -Viti González y Héctor Lafuente, con
Vicente González-Villamil (hijo) como delegado
de campo- fueron honestos y avisaron al
colegiado de que el balón había entrado, por lo
que el tanto subió el marcador y se llegó al
descanso con el 1-2. En la segunda parte empató
La Fresneda y el encuentro acabó 2-2.
En el encuentro estaba
presente Pelayo Botas, coordinador y entrenador
del primer equipo de La Fresneda, que se muestra
"muy orgulloso de lo que hicieron. No vale ganar
a cualquier precio. Estos son los valores y las
enseñanzas que debemos dar a los jugadores en
fútbol base deben ser esas. Salvarnos por este
gol sería feo". El EFRO envió un escrito de
agradecimiento a La Fresneda al término del
partido, dando la enhorabuena al club y a los
entrenadores.
Un gesto de madurez y sentido
común que recuerda cuáles deben ser las
prioridades en el fútbol base. Porque, por
encima de los resultados, deben estar la
educación, el respeto y los valores que se
transmiten a los jugadores.