El entrenador del Alevín 'B' del Hispano es el
más veterano de Asturias y lleva más de
cincuenta años dedicados al fútbol base en
Avilés y Comarca

Mendoza, el pasado mes de enero en el
sintético de Ferrota
Acompañado por su inseparable
bastón, Mendoza sigue yendo a entrenar con la
ilusión que tenía hace casi seis décadas, cuando
empezó a hacerlo en los campos de La Magdalena.
A pocas semanas de cumplir 81 años, es el
entrenador más veterano de Asturias. Además, un
técnico singular: no tiene WhatsApp, sólo usa el
móvil para emergencias y nunca ha querido pasar
de entrenar a equipos alevines-infantiles.
Aunque Avilés es su vida, Francisco Mendoza Cerro
nació en Cáceres en 1945. Llegó a la Villa del
Adelantado con 14 años, cuando sus padres se
trasladaron por motivos laborales. Sus primeros
años vivió en Valliniello, aunque ya lleva 61
viviendo en Versalles. A diferencia de otros
niños no pudo jugar al fútbol. A los seis meses
tuvo poliomielitis, una enfermedad viral para la
que no había cura que afecta al sistema nervioso
y que causa debilidad muscular especialmente en
las piernas, motivo por el que, desde bien
joven, anda con bastón. "Te adaptas a todo,
ahora tengo que andar con dos bastones porque me
cuesta más", aunque sigue conduciendo y saliendo
a caminar cada día, además de cumplir su
compromiso con el Hispano.
De joven no tenía afición por
el fútbol, "cuando televisaban partidos me iba a
jugar al pin pon". Hasta que le plantearon
entrenar, "yo no tenía ni idea", pero un día
llegaron a su casa con un balón bajo el brazo y
"me dijeron que fuese a los praos de La
Magdalena, donde se juntaba mucha gente para
jugar. Tenía 23 años y no quería ir porque
estaba estudiando perito mercantil, pero mi
madre me animó a ir". A principios de la década
de los 70 no había fútbol federado hasta
juveniles y en La Magdalena se juntaba mucha
gente, "había muchos críos y pocos balones",
recuerda Mendoza. Un entrenador autodidacta,
formado a base de leer muchos libros y observar
a pie de campo.
Fundó el VERMAG (Versalles -
Magdalena) junto a gente de fútbol como Larfe,
Cid o Castro, con la ayuda de la OJE Versalles.
En 1978 recibió la llamada de Raúl González,
responsable de la cantera del C.D. Ensidesa, y
en el conjunto siderúrgico estuvo como delegado
de los equipos alevines e infantiles hasta la
fusión en 1983 y continuó en el Real Avilés
Industrial.
"El peor
momento en el fútbol fue cuando me dijeron que
no contaban conmigo"
Con la llegada de Golplus le
dijeron que no tenían para él, "me fulminaron en
octubre, formaba parte del club, pero viendo
partidos y buscando jugadores. Y yo quería
entrenar. Fue el momento más duro, cuando me
dijeron que no contaban conmigo, después de
poner lo máximo que tenía. La vez que más me
dolió fue la de Golplus, porque fue la primera,
luego te vas curtiendo".
Del Avilés pasó al Raíces,
donde estuvo tres temporadas hasta la salida de
Golplus. Regresó al Avilés junto a la vieja
guardia y estuvo hasta el cambio de
propiedad, "Matías me dijo que no tenía equipo
para mí y me ofreció ir al Versalles, pero le
dije que no y volví al Raíces. Hasta que hubo un
año que decidieron ofrecerme tecnificación en
vez de un equipo y entonces decidí venir al
Hispano". En el conjunto castrillonense está
"muy contento, hay un proyecto muy serio, van en
la línea que hay que ir y no venden humo. Hay
buenas instalaciones, aunque falta un bar, que
es algo importantísimo para un club de fútbol".
Allí entrena con la ayuda de Nel, un exjugador
suyo natural de Castrillón, Titi y Jon.

El Alevín 'B' del Hispano es su equipo esta
temporada
"No me
quedé con ganas de entrenar más arriba"
Para él, su conocimiento de
fútbol es limitado, "cualquiera que me vea
entrenar sabrá que el 99% de mis entrenamientos
son técnica y conceptos: basculaciones,
desdoblamientos...". Reconoce que su categoría
favorita es alevines, "porque edades como
cadetes son muy complicadas y yo quiero pasarlo
bien para que los críos lo pasen bien. Si alguna
vez pasé de alevines a infantiles fue por el
cariño con los críos".
El cambio del fútbol
en las últimas décadas: "Son más técnicos, pero
hay menos esfuerzo y compromiso"
"El aspecto material ha
evolucionado muy favorablemente: hay
mejores campos, mejores vestuarios,
equipamientos... para el crío ha sido una mejora
muy buena, pero el problema es que con estas
mejoras todo el mundo quiere jugar y ahora los
equipos los financian los padres, no es como
antes que los padres no pagaban una peseta y
había cuatro clubes y jugaban pocos federados. Al jugar pocos federados,
muchos quedaban sin jugar, los menos buenos, y
tenías una selección con buenos equipos.
Recuerdo equipos de hace treinta años y daba
gusto verlos jugar teniendo en cuenta dónde lo
hacían: La Carbonilla, Miranda, La Toba, Agones...
ahora es otra cosa, son más técnicos, pero hay
menos esfuerzo, responsabilidad, compromiso..."


Mendoza, hace dos décadas con el Avilés, en
el Sergio Sánchez de El Berrón
Crítico con
la posibilidad de pedir la baja durante la
temporada
"Desde hace unos años el niño que quiere marcharse
se va y te quedas en pelotas. Me parece un
error, porque el padre cuando firma la ficha
debería respetar ese compromiso hasta el 30 de
junio. Si no juega es que el hijo a lo mejor no
se molesta lo suficiente. El problema no es si
te marcha uno, es si te marchan dos, tres... te queda el equipo en
pelota y tienes que retirar el equipo por falta
de gente.
Esto tiene sus pros y sus contras, yo no
conozco ningún niño que haya perdido la carrera
deportiva porque no le hayan dado la baja en
diciembre, porque el 30 de junio todos quedan
libres. Que el niño se responsabilice, si hay
algún problema pidiendo la baja se deberían
poder ir,
pero son casos contados".
La
importancia de formar en el fútbol base
"El fútbol federado es un
instrumento de formación. En alevines, sobre todo
a las mamás, les digo que lo que aprenden en el
fútbol es más importante que en la escuela. Aquí
se enseña a sacrificarse,
trabajar, disciplina... y en la escuela con
saber donde nace y desemboca el Miño ya se aprueba.
Aquí son más cosas... hay que venir cuando
llueve, hace frío, cuando no le apetece... y eso
va a pasar en la vida".
La
sobreprotección de los padres
"Con el paso de los años hay
menos afición. Con el agravante de que si llueve o hace frío,
algunos te llaman y te dicen que su hijo no
puede ir porque está enfermo o tiene tos. En
muchos casos hay sobreprotección de los
padres y eso es negativo, el niño tiene que
llevarse golpes y saber responder a ellos, es
una etapa de formación".

C.D. Ensidesa - 1978/79
De pie: Eugenio, Espejo, Burgos, Juan
Carlos, Octavio, Oscar, Pedro, Teo, Aguilera.
Agachados: Chus, Vigil, Piñeiro, Ito, Juanjo,
Ina, Alejandro y Silvano.
Dos
campeonatos de Asturias
Tiene muchos recuerdos
positivos de estos años, pero recuerda con
agilidad cuando ganaron el Campeonato de
Asturias alevín en Aboño machacando al Sporting
en la temporada 1991/92 con el Alevín 'A' del
Avilés. También el de la temporada 1978/79
cuando ganaron (3-0) en el partido de vuelta en
La Toba al Sporting, con goles de Ito (2) y
Burgos, remontando el 1-0 de la ida, "allí
estaba mojándose el presidente, Muro de Zaro,
porque llovía a cántaros".
Logró ascender también con un
equipo de primer año del Real Avilés Industrial
a Segunda Alevín en la temporada 2016/17,
"fuimos el equipo menos goleado con seis goles
en treinta partidos".
Mendoza recuerda
especialmente a Pepe Frana como el mejor
presidente que tuvo, "tenía los dos pies en el
suelo", aunque destaca también la labor que hizo
Chito en el Raíces y la que está haciendo
Ignacio Nuevo en el Hispano. En cuanto a
coordinadores destaca a Raúl González, "se sabía
todos los nombres de los jugadores de todos los
equipos del Ensidesa. Me ayudó muchísimo", sin
olvidarse de otras personas que apostaron por él
como Peral, Ulpiano, Solla o Tino.
Jugadores
que llegaron a Primera como Quique Martín o
Sergio Álvarez
Entre los jugadores que
entrenó, los que más lejos llegaron fueron el
portero Julio Iglesias (Avilés - 1972), que
llegó a jugar en equipos como el Avilés,
Barcelona 'B', Almería, Albacete o Tenerife, y
al extremo Quique Martín (Avilés - 1972), que
también jugó en el Barcelona 'B' y en equipos de
Primera y Segunda como el Mérida, Espanyol,
Villarreal, Terrassa o Salamanca. Más
recientemente Sergio Álvarez (Avilés - 1992), ex
del Sporting, actualmente en el Eibar. No duda
en reconocer que "no contaba con que llegasen al
fútbol profesional, porque eso es una lotería.
Si tienes condiciones puede llegar, pero además
necesitas una persona que confíe en ti". También
hubo otros que entrenó con condiciones que "eran
muy buenos y no llegaron, como Serrano, Peral,
Ania, Víctor Núñez o Roscales".
Entrenador
de dos generaciones
Con tantos años en los
banquillos, ya tuvo la situación de entrenar al
padre y al hijo, "son como nietos para mí. Se
dieron varios casos y a mí me encanta que vengan
el padre y el hijo".
Poco amigo
de apariciones en público
Aparte de no gustarle
aparecer en medios de comunicación, tampoco es
amigo de los homenajes. Un grupo de amigos le
preparó uno hace unos años y con el restaurante
cogido y las invitaciones preparadas tuvieron
que anular el evento por el enfado de Mendoza.
Ulpiano Cervero y Borja García -exjugador suyo y
ahora periodista de COPE- estaban entre los
organizadores y recuerdan cómo tuvieron que
"tirarlo todo para atrás porque no le gustó que
lo hiciésemos sin su permiso. Nos dijo que no
iba a ir". Mendoza reconoce que no le gustan
esos actos, "creo que no me lo merezco".
"Hay muchos
entrenadores que están más preocupados de ganar
que de formar"
Mendoza tiene claro que
entrenar en el fútbol base "está muy mal pagado.
Las horas que dedicamos salen a céntimos, pero
entiendo que tampoco genera lo mismo que el
fútbol profesional". Quizá por esto "hay más
entrenadores con ganas de ganar que de formar. Yo siempre digo vamos
a ver qué ganamos: experiencia, desmarque,
pase...".
Quienes compartieron su
tiempo con Mendoza coinciden en destacar su
figura como persona y como entrenador. Entre
ellas tres personas muy vinculadas al fútbol
avilesino en las últimas décadas.
Raúl
González: "Es el clásico entrenador-educador"
Fue quien lo reclutó para el
Ensidesa "dentro de una política de captación en
la que atraíamos al entrenador y al grupo, como
hicimos también con Kike Ferrador". Raúl
González define a Mendoza como "la clásica
persona que se puede considerar un
entrenador-educador, que era lo que buscábamos
para el fútbol base".
Además de su "ojo clínico con
los críos" destaca su sentido del humor,
"hacíamos reuniones con los entrenadores y nunca
se me olvida que en una ocasión me dijo que
estaba muy bien lo que hablábamos, pero que él
salía de casa y no tenía preparado el
entrenamiento, montaba en el coche y no tenía
preparado el entrenamiento, salía a entrenar y
no tenía preparado el entrenamiento... Lo
comentaba en broma porque él los llevaba siempre
muy bien preparados".
Entre las muchas anécdotas
que compartieron recuerda cuando Mendoza acababa
de entrenar en La Toba III y pasaba por el campo
I "donde estaba entrenando yo con el primer
equipo. De vez en cuando se 'perdía' algún balón
de los del primer equipo, los tenía muy bien
enseñados, pero todo quedaba en casa", bromea.

Ulpiano
Cervero: "Fue un adelantado a su tiempo"
Lo conoce desde principios de
los 70 cuando organizaba partidos en La Quinta y
en La Curtidora -dos campos que ya no existen-
con el VERMAG, "como entrenador fue un
adelantado a su tiempo. Una persona muy metódica
que tenía mucha paciencia con los chavalinos.
Entrenaban en La Toba III, que era un barrizal,
y recuerdo que les daba un premio por dar al
larguero desde fuera del área".
El excoordinador de la
Escuela del Real Avilés Industrial recuerda la
leyenda de que "le gustaban altos, ponía el
bastón a la altura de su pecho y el alevín que
no llegaba no le valía", cuenta entre risas. "Es
un fenómeno, un diez como persona, aunque tiene
genio y alguna vez me tocó pelearme con él como
coordinador, nunca llegó la sangre al río. Todos
lo apreciamos muchísimo y los que fueron
jugadores suyos tienen grandes recuerdos".

José Manuel
Muñiz: "Es un gran educador. Inculca muy buenos
valores"
El director deportivo del
Hispano también lo conoce desde los setenta,
"empecé a jugar en el VERMAG y luego coincidimos
en la Escuela del Real Avilés Industrial. Es un
gran educador y tiene
las cosas muy claras como entrenador, transmite
muy bien".
Muñiz destaca que "es un
enamorado de la técnica. Todo lo que transmite a
los jugadores no se les olvida nunca" y además
inculca "unos valores humanos de respeto,
educación y autonomía. Tiene sello propio".
"Los críos tienen mucho
respeto por Mendoza, me sorprende cómo llega a
ganarse a los chavales. Cuando empiezan están un
poco extrañados al ver al paisano con la muleta,
pero a las pocas semanas están encantados",
apunta Muñiz, que cuenta con él para la próxima
temporada, "es un entrenador que se preocupó de
actualizarse con ejercicios. Tiene mucha
ilusión, algunos entrenadores suspendieron
entrenamientos por el tiempo y él no suspendió
ninguno".

Sergio
Álvarez: "Fue el primero que me puso en el
centro del campo"
El avilesino de 34 años es
uno de los capitanes del Eibar, donde lleva ya
ocho temporadas consecutivas, las que hace que
salió traspasado del Sporting. Mendoza lo
entrenó en su primer año de campo en el Real
Avilés Industrial y por aquel entonces alevines
todavía era de fútbol 11, "nos hizo muy fácil el
paso de pista a campo. Yo venía de jugar en la
derecha y recuerdo que estábamos haciendo unos
ejercicios en el primer entrenamiento y me había
probado de lateral, pero pronto me dijo 'tira
pal medio que me parece que va a ser lo tuyo' y
desde ahí hasta ahora".
Sergio Álvarez está muy
agradecido a Mendoza "por el cariño y la pasión
que nos inculcó. Era cercano y a la par
transmitía autoridad y respeto. Tenía mucha mano
derecha y conocimientos". Una de las frases que
decía en los entrenamientos y que siempre tiene
presente es "el que no mira no ve", "algo
fundamental en el fútbol, que sobre todo a los
medioscentros nos viene muy bien. Es de admirar
que siga teniendo energía y ganas de formar a
niños en lo futbolístico y educacional. Es un
ejemplo dentro del fútbol base y en Asturias es
un referente. Le deseo lo mejor".

Hasta que
el cuerpo aguante
Jubilado de su trabajo como
asesor fiscal, cumplirá 81 años el 9 de abril y
lleva desde los 23 entrenando de forma
ininterrumpida. "Cada vez mi movilidad es
más reducida, pero me motiva llegar y saber que
me están esperando para empezar. Los chavales
vienen con una ilusión enorme y yo también.
Seguiré hasta que el cuerpo aguante o haya un
equipo que me acepte", comenta.
Más de medio siglo volcado en
su pasión por educar, formar y enseñar fútbol a
los más jóvenes y, sobre todo, en transmitir
unos valores fundamentales que cada vez escasean
más entre la juventud.