El Club Deportivo Arenal celebrará una Asamblea
Extraordinaria de socios el viernes 27 de febrero, en las
instalaciones de El Tragamón, a partir de las 19:00 horas.
El único punto del orden del día es la convocatoria de
elecciones a la presidencia. Víctor Martínez, que ocupó el
cargo en los últimos 17 años, decidió no continuar y ya hay
confirmada al menos una candidatura, con línea continuista,
en la que irán varios miembros de la actual directiva con
Pepe Ampudia como candidato a la presidencia.
"No me gusta lo que estoy viendo en los tiempos que
corren"
Víctor Martínez llegó
al Arenal como entrenador, "estaba en el Colegio
Pelayo y me fichó Chus 'El Profe'. Mi hijo jugó
aquí y también fui colaborador de la directiva,
directivo y presidente desde que Darío presentó
su dimisión". Ahora toma la decisión de dar un
paso a un lado "porque la edad no perdona.
Llegué con 30, tengo 68 años, no me gusta lo que
estoy viendo en los tiempos que corren y si
empiezas a no disfrutar de lo que haces, lo
mejor es dejar paso a otros".
"El fútbol base de ahora
tiene poco que ver con lo que me llevó a mí a
participar en esto"
Tras una vida ligada al
fútbol, considera que "el fútbol base de ahora
tiene poco que ver con lo que me llevó a mí a
participar en esto. Los clubes competimos entre
nosotros de forma desleal para captar jugadores
y las atenciones de las administraciones son
nulas. Nadie valora el trabajo de los directivos
de los clubes, y no me refiero a poner medallas,
si no a arropar y estar más atento a las
necesidades".
"Los clubes competimos
entre nosotros de forma desleal"
Cuando habla de falta de lealtad entre clubes se
refiere a que "antes había sistemas de
captación, pero es que ahora vale todo. Antes
los críos iban a entrenar gratis y había cuatro
empresarios penitentes que lo financiaban...
ahora hay que sacar dinero de donde sea, cobrar
cuotas... porque las instalaciones hay que
mantenerlas y los clubes corremos con todos los
gastos. Pero hay clubes que ofrecen a los
jugadores no pagar cuota, ropa gratis... aunque
luego igual no se limpien los vestuarios después
de cada partido como hacemos aquí". A Víctor
Martínez no le gusta tampoco "cómo está
cambiando la sociedad. Vamos a peor, cada vez se
prioriza más lo individual y esto es un deporte
colectivo".

"Me voy orgulloso de haber
dedicado estos años para que la juventud tuviese
otros valores"
De todos estos años se lleva la satisfacción de
"todos los críos que pasaron por allí y ahora
son padres de familia que van al Arenal con sus
hijos". También con la cantidad de amigos que
hizo de diferentes estamentos como entrenadores,
directivos, federativos... "me voy orgulloso de
haber empleado estos años para que la juventud
tuviese otros valores: vida sana, deporte,
pensar en plural y no en singular".
La espina clavada: el
cambio del césped sintético
Llegó al Arenal "en un
momento difícil. Acabábamos de reconstruir las
instalaciones por el temporal Hortensia que hubo
en 1984. Sacamos 10 millones para eso y luego
peleamos con el Ayuntamiento porque nos querían
desalojar", recordando que el Arenal cambió
siete veces de instalaciones en sus más de cien
años de historia. Desde 2010 juega en El
Tragamón, una de las mejores instalaciones de
Asturias si obviamos lo más importante: el
terreno de juego. Sólo falta que el Ayuntamiento
de Gijón cumpla con su palabra y renueve la
hierba sintética del campo de fútbol 11 y el de
fútbol 7, que están ya destrozados por el uso y
son un peligro, al igual que el campo de Braña
Sur, donde el Llano 2000 también espera el
cambio.
Aunque seguirá echando una mano, Víctor Martínez
deja la presidencia del Arenal con la
satisfacción del deber cumplido, "el club está
estabilizado deportivamente con 370 jugadores,
económicamente saneado y con buenas
instalaciones, a la espera del nuevo césped".
Cambio en
la coordinación del club
Con su marcha tampoco
continuará Víctor Holguera, que llegó hace
cuatro años de la mano del hasta ahora
presidente y no seguirá como coordinador del
Arenal. A sus 71 años, tiene pensado seguir
viendo partidos como ojeador, pero sin la
presión que tiene ser el coordinador de un club.
