Finiquitada la ventana de transferencias, los
blanquiazules cuentan con todos los nuevos para
afrontar la primera de sus dos salidas
consecutivas, con el objetivo de recuperar los
puntos que volaron del Suárez Puerta en las dos
últimas jornadas

Superado un mes de enero muy cargado de partidos
en el Suárez Puerta y con poco botín, los
blanquiazules buscan la redención en una
provincia en la que no les fue bien en su primer
desplazamiento del año. En tierras orensanas no
les esperan precisamente los balnearios ni las
excelencias gastronómicas, el bálsamo lo deberán
encontrar en el siempre complicado campo de
Espiñedo (sábado, 16:15 horas).
En una semana marcada por el final del mercado
invernal, las piezas definitivas ya están sobre
el tablero para afrontar lo que resta de
campaña, tras un mes de enero agitado en los
despachos, al que Dani Vidal siempre trató de
“darle normalidad”, consciente de que es un “mes
distinto al del resto, no distinto al que viven
otros equipos”. El periodo de fichajes fue quizá
algo más movido de lo esperado y su sprint final
deparó un “día bastante ajetreado”. Eso sí, nada
alarmante, más teniendo en cuenta que la “hoja
de ruta” marcada por cuerpo técnico, dirección
deportiva y presidente a principio de mercado
“se ha seguido y estamos satisfechos con ella”.



El técnico tarraconense cree que, “a priori”,
han hecho buenos movimientos y está seguro de
que el periodo de adaptación de los recién
llegados será muy rápido. De hecho, los dos
últimos en llegar están en plenas condiciones
para participar e incluso podrían ser de la
partida: Luis Alcalde viene de hacer una semana
normal tras jugar con el Marbella y “Richi”
Grigore no compite desde finales de noviembre
pero “viene con un nivel de forma muy bueno”.
Por lo demás, Álvaro Gete vuelve tras cumplir
sanción y dos jugadores son duda por cuestiones
físicas: Guzmán Ortega, con molestias desde la
activación en el partido ante el Mérida, y Javi
Cueto, que evoluciona positivamente y podría
llegar.
Vidal no se alarma por la mala racha y confía en
la reacción, pues “en momentos de dificultad el
equipo siempre ha sacado una buena versión”. El
míster “estaría preocupado si el juego del
equipo fuera como en la segunda parte de Ourense”,
pero cree que “el fútbol nos está castigando” y
se trata de “ir dando pasitos sin volvernos
locos, para que sensaciones se conviertan en
resultados”.
En Galicia ha llovido tanto o más que en
Asturias, así que el Avilés volverá a afrontar
un choque condicionado por el tema del campo, en
un escenario particular tanto por la cercanía de
la gente apretando como por la irregularidad del
césped, que obligará a “estar alerta en todas
las situaciones” e “intentar ser ganador en las
muchísimas situaciones individuales que se van a
dar”.


El rival: mucha actividad en el mercado para
salir del pozo
El Arenteiro no empezó mal de la mano de Jesús
Arribas, pero en dos meses fue cayendo en picado
hasta el último puesto. En la jornada 13 Jorge
Cuesta tomó las riendas y acabaron el año como
un tiro, con tres triunfos que les sacaron de la
zona de descenso. Un nuevo capítulo de su
particular montaña rusa lo han vivido en el
inicio de un nuevo año que no les ha sentado
nada bien, acumulando únicamente dos puntos
sobre quince posibles, uno menos que el Avilés.
Actualmente son terceros por la cola, a cuatro
puntos de la salvación que marcan sus vecinos de
Ourense. No son un equipo especialmente
goleador, de hecho tienen el segundo peor
registro con dieciséis tantos, la mitad de ellos
anotados por Víctor Mingo; además Espiñedo
ostenta el dudoso honor de ser el campo del
grupo en el que menos se ha cantado gol esta
campaña (6 goles locales y 8 visitantes en 11
partidos).
Cifras de goles al margen, los carballiñeses han
sumado catorce puntos en su feudo, coincidiendo
en este dato con los avilesinos; la diferencia
estriba en el total sumado hasta ahora, con el
Avilés nueve por encima. En cualquier caso, no
conviene menospreciar los datos de un equipo que
logró empatar en Pasarón hace tres jornadas y
rozó el triunfo ante el Bilbao Athletic en la
última, en la que un gol en el añadido con el
campo como protagonista les impidió
reencontrarse con la victoria.
Han aprovechado el mercado invernal para
aligerar el peso de una plantilla muy poblada en
agosto, con diez salidas y cinco llegadas. Las
caras nuevas con el lateral izquierdo Dani
Lasure, dos centrocampistas contrastados en la
categoría como “Chuca” y Álex López, que
llegaron a debutar en primera con Villarreal y
Espanyol respectivamente, y los extremos Bilal
–que justo hace un año reforzaba al Rayo
Majadahonda que cayó ante el Avilés en la final
del playoff- y Antonio Molina –sub 23 cedido por
el Getafe-.