Viaje corto pero complicado para los avilesinos,
que intentarán volver a sumar de tres ante un
Barakaldo que no conoce la derrota en casa

Otra semana tranquila en el entorno avilesino,
pese al agitado final que tocó padecer el pasado
domingo. Hay ganas de volver a competir para
romper la racha de dos derrotas y la dificultad
del rival supone un plus de motivación para los
blanquiazules, que viajarán a Barakaldo con el
objetivo de asaltar un fortín en el que ya
cayeron en pretemporada.
A Dani Vidal, que debutó en el banquillo del
Avilés precisamente en el amistoso en el Nuevo
Lasesarre, no le pilla por sorpresa la
complejidad de un rival que viene haciéndolo
bien desde hace tiempo y que juega con un ritmo
alto e intenso, como si se tratase de un
“martillo pilón”.
Será clave igualar en intensidad para ganar los
duelos individuales a un equipo compacto que se
conoce bien. Los últimos resultados negativos no
deben suponer un obstáculo mental para afrontar
un choque que también será exigente en lo
físico. El técnico tarraconense sigue viendo a
los suyos confiados y está satisfecho con el
trabajo diario.



Pocas pistas sobre el posible once aunque todo
apunta a poca revolución. Adri Gómez sigue entre
algodones y el percance en la rodilla de Raúl
Hernández en el calentamiento ante el Celta
Fortuna se quedó en un susto. Por otra parte,
donde tampoco se moja el técnico es con el
mercado de invierno, delegando en la dirección
deportiva, acostumbrada a moverse en esas lides.
Los blanquiazules no estarán solos en su primer
desplazamiento de la temporada a tierras vascas.
El club vizcaíno amplió el viernes la zona
habilitada para la afición visitante y parece
factible llegar a las 300 plazas, está claro que
el gualdinegro no será el único color que
predomine en el coqueto estadio de Lasesarre.
El Barakaldo: un clásico de bronce
Llama la atención las pocas veces que se han
visto las caras en tiempos relativamente
recientes dos equipos que suman 54 temporadas en
Segunda “B”, doblando el Barakaldo –líder en la
clasificación histórica- su participación
respecto al Avilés -36 por 18-. La no
coincidencia en la misma categoría o en el mismo
grupo ha provocado la escasez de enfrentamientos
oficiales desde los 80, únicamente 8 en liga y
uno en Copa, el más reciente, con triunfo
vizcaíno por 0-1 en la segunda ronda de la
temporada 2014/2015.


El caso es que esa eliminación copera fue el
único éxito del “Baraka” en los duelos entre
“equipos fabriles” ante un Avilés que en
Lasesarre salió victorioso por 1-2 en 1983 y
cosechó tres empates en el resto de visitas, muy
salteadas en el tiempo -1988, 1995 y 2004-. Hay
que remontarse a 1960 para encontrar la última
victoria vizcaína, fue en Segunda División y el
entonces Baracaldo –con “c”- superó por 3-1 al
Avilés –sin “industrial”-.
La industria siderúrgica es el mayor punto de
conexión entre dos localidades que también han
tenido algún que otro nexo futbolístico. Hubo un
tiempo en el que el Avilés buscó acero para su
defensa tirando de centrales vascos como Roberto
Urízar y Gonzalo Ruiz. Más adelante, Mikel
Méndez siguió sus pasos y se puso a las órdenes
de Josu Uribe, el año del playoff a segunda
truncado por la Llagostera, tras el que
jugadores importantes esa campaña como Cusi e
Ito harían el viaje contrario.
Otro con pasado común fue Joseba Irazusta, todo
un “siderúrgico del gol” que caló hondo en la
afición avilesina en la temporada y media que
disputó de blanquiazul y acabó en Barakaldo
cuatro años después, llegando a enfrentarse al
Avilés en el Suárez Puerta en septiembre de
2003.
Los números parecen favorecer a los avilesinos
pero las estadísticas históricas sirven de poco.
Los datos actuales definen al Barakaldo como un
equipo rocoso y difícil de ganar, el único junto
al Lugo que no conoce la derrota en su feudo,
donde cayeron derrotados nada menos que Tenerife
y Racing de Ferrol.
Los de Imanol de la Sota vienen de ponerle las
cosas muy difíciles al Castilla pese a perder
por 2 a 1 y quieren lamerse las heridas ante un
rival al que también respetan por sus números
como visitante. Aunque destaca más el bloque que
las individualidades, es justo mencionar el buen
rendimiento que está dando Víctor San Bartolomé,
un mediocentro con llegada que ya ha firmado 5
goles y 2 asistencias. Otros hombres a vigilar
serán el extremo Eric Pérez y el veterano Sabin
Merino, que pese a ser habitual suplente ya ha
visto puerta en dos ocasiones.