Ayer finalizó la instalación de los módulos para
los nuevos vestuarios de Miramar y se espera que
ya estén disponibles para el partido ante el
Bergantiños





En las
últimas horas finalizaron de instalar las
casetas que componen los nuevos vestuarios del
estadio de Miramar. Una demanda del Marino de
Luanco desde
hace muchos años por la penosa situación de los
vetustos vestuarios de la instalación,
soterrados bajo las oficinas, plagados de
humedades y filtraciones.
Al estar
clausurados los antiguos vestuarios, en el
partido del sábado ante el U.P. Langreo, los
árbitros se cambiaron en una caseta habilitada
para ellos y el equipo visitante accedió a
cambiarse -antes y después del partido- en
Balbín, con un autocar lanzadera que costeó el
conjunto local, gozando de un espacio cerrado en
una dependencia de Miramar para la charla al
descanso.
A
mediados de diciembre de 2024 comenzaron los
trabajos de demolición de la antigua cantina de
Miramar y adecuación para la instalación de los
nuevos vestuarios modulares, que cuentan con una
partida de 92.000 euros (impuestos incluidos),
adjudicada a la empresa Vallas y Casetas Brun.
Hace unos días se adecuó el terreno y ayer
finalizó la instalación de los módulos que
albergarán dos vestuarios con dimensiones más
que aceptables, un vestuario para los árbitros,
una sala antidopping y un pequeño almacén.
Ahora
queda la obra para que haya luz y agua en la
zona de los nuevos vestuarios, así como una
rampa de acceso al terreno de juego. Se espera
que estén disponibles para el partido del sábado
27 de septiembre, a las seis de la tarde, ante
el Bergantiños.

A la izquierda, en la parte superior de la
grada, la zona donde se instalaron los nuevos
vestuarios,
y a la derecha la caseta en la que se cambió el
trío arbitral en el partido ante el Langreo.


