Chus Jiménez, que lleva marcando goles más de
dos décadas en el fútbol regional, jugó el
domingo su último partido y cuelga las botas a
sus 41 años

Chus Jiménez en San Sebastián, este domingo
Un
clásico del
fútbol asturiano cuelga las botas a sus 41 años,
tras conseguir la permanencia en Primera AF con
el Muros Balompié. El que fuera jugador del
Universidad de Oviedo, Covadonga, Lugones,
Langreo, Villarrobledo, La Roda, Caudal, Urraca,
Mosconia, Tineo, San Claudio y Muros, entre
otros, deja el fútbol por los problemas físicos
que arrastra, incompatibles ya con el deporte,
pese a que el corazón le pida seguir. Sin
embargo, tiene muy claro que no se alejará mucho
de los terrenos de juego, y ya está pensando en
las puertas que se le pueden abrir para ocupar
algún cargo en los banquillos en un futuro
inmediato.
El domingo
jugaste en Barcia tu último partido, imagino que
un día de muchas emociones...
Sí, más que el
último día en sí, los últimos meses fueron de
muchas emociones. De recordar muchos momentos,
muchos entrenamientos, muchos días, muchas
concentraciones...
Lograsteis
la permanencia en la penúltima jornada... ¿qué
balance haces de la temporada?
Yo creo que
deberíamos hacer un balance más que positivo. Te
diría que la temporada debería catalogarse,
hablando como si fuera un colegio, de bien o
casi notable. Éramos un equipo totalmente nuevo,
con gente que veníamos cada uno de nuestro
anterior equipo, excepto tres que renovaron del
año pasado y, al final, para un equipo como el
Muros, que no tiene mucha experiencia en la
categoría, la permanencia es un éxito, aunque la
temporada fuera de altibajos y no hayamos tenido
mucha regularidad.

Por ausencia de un portero y lesión de otro
tuvo que ponerse de portero en la Camocha
¿Y a nivel
individual? Tuviste muchas lesiones, llegaste
incluso a jugar de portero...
Me tomaba la
temporada como un año para disfrutar de cada
momento, de cada entrenamiento y cada partido,
sabiendo que iba a ser el último. Al final me
queda un sabor agridulce, porque pude jugar
pocos partidos. Pero bueno, sabía a lo que venía
a Muros, que era a ayudar en lo que pudiera,
tanto dentro como fuera del campo, y estoy
contento con la temporada.
¿Por qué
ahora? ¿Cuándo tomaste la decisión y por qué
quieres dejarlo?
No es que
quiera dejarlo, mi corazón me dice que no lo
deje, pero mi cabeza sí. Tengo ya 41 años y
tengo muchos problemas de dolores, sobre todo en
los tobillos, y lo dejo fundamentalmente por
eso, no porque no tenga ganas. Es una cuestión
física.
Con tu gran
experiencia en el fútbol regional en los últimos
años, ¿cómo has visto la categoría?
Me recordó a
esa Preferente de hace años, que era
competitiva, en la que todos los equipos te
podían ganar y te ponían dificultades. Hubo dos
equipos que se descolgaron por arriba y otros
dos por abajo que estuvieron lejos del nivel
competitivo de los demás, pero me gustó el nivel
de la categoría en general.
¿Te
sorprendió algún equipo en concreto?
Personalmente,
me gustó mucho el Siero. Ya no por el nivel
futbolístico de los jugadores, sino por el
empaque que mostraron durante todo el año, y es
el que destacaría. No hubo ningún equipo que me
sorprendiera por no esperar el nivel mostrado,
sino que más o menos todo el mundo compitió como
se esperaba. Es que Preferente es una categoría
muy competitiva y en la que hasta los últimos
cinco o seis partidos no se decide prácticamente
nada.

Protegiendo un balón en Ganzábal en el
partido del ascenso a Segunda B ante el Haro
Deportivo (2-0)
De todos
estos años, ¿cuál dirías que es el mejor
recuerdo que te llevas de tu trayectoria? ¿Y el
peor?
Como mejor
recuerdo podría decirte varios, pero, por
escoger uno a bote pronto, te diría el ascenso
con el Langreo a Segunda B, que fue un año
espectacular a nivel individual y colectivo.
El peor te voy
a decir la despedida, no por el hecho de la
despedida en sí, que me emocioné un montón y me
gustó muchísimo, sino por el hecho de tener que
dejarlo, sinceramente.
Has
compartido vestuario con mucha gente a lo largo
de estos años, ¿cuál consideras que es el mejor
jugador? ¿Y entrenador? ¿y el mejor compañero?
Como mejor
jugador, sin duda, Santi Cazorla. Fue hace
muchísimos años, en juveniles, que estábamos en
División de Honor, y fue el mejor con el que he
jugado. A nivel de entrenador, te diría que
Adolfo Pulgar porque estuvo en mis primeros años
de Regional, y me quedo con él, sin duda. Y como
compañero te voy a decir que, por la amistad que
nos une y los años que llevamos juntos, sobre
todo ahora al final, me quedo con Israel López.
Esta última es la más difícil, porque son
muchos. La verdad que, como siempre digo, tengo
la suerte de haber dejado muy pocos cadáveres en
el camino, tanto dentro como fuera del campo,
que es algo de lo que estoy muy orgulloso,
entonces por eso te digo que es muy difícil
elegir.
¿Tienes
pensado seguir vinculado al mundo del fútbol? Ya
sea como entrenador o en algún otro puesto.
Sin duda, lo
más obvio y fácil es meterme de segundo
entrenador con alguien y, muy probablemente, lo
haré con Sierra, mi actual entrenador en el
Muros. Pero sí, tengo muy claro que quiero
seguir vinculado al fútbol, ya sea como primer o
segundo entrenador, de director deportivo... lo
que sea. Además, mi hijo está empezando a jugar
ahora y hay que seguirlo.

