Los blanquiazules buscan dar el último paso
hacia Primera RFEF tras el 0-2 de Majadahonda.
Cuerpo técnico y plantilla intentan aislarse del
ambiente y saben que no será fácil. No quedan
entradas y el Suárez Puerta batirá el récord de
asistencia.




Semana de larga espera en Avilés y máxima expectación de cara al
partido definitivo por el ascenso. La cautela ha
sido la nota dominante en el seno del vestuario
blanquiazul, que a juicio de Javi Rozada está
“mentalizado y convencido”.
El
resultado de la ida invita a los menos prudentes
a un estado de euforia que debe evitarse a toda
costa. La plantilla ha intentado aislarse y a
Rozada no le gustan “ciertos comentarios y
ciertas cosas que salen y que desvirtúan un poco
el partido”. El técnico apela a la madurez de su
vestuario y advierte: “que no piensen que esto
va a ser una fiesta”.
El
entrenador blanquiazul no duda en afirmar que
“vamos a sufrir como perros”, una frase lo
suficientemente clara para concienciar a
aquellos que piensan que está todo hecho. A lo
largo de la semana ha tratado de normalizar la
preparación del partido, “con ilusión y
confianza y un punto de responsabilidad extra
por ser el último”.
En
lo puramente futbolístico, Josín está descartado
por sus problemas en el tobillo. Kevin Bautista
parece listo pese a perderse un entrenamiento
por precaución e Isi Ros también, aunque está
por ver si será de la partida o si volverá a ser
utilizado como revulsivo. Por tanto se atisba un
once muy parecido al del choque de ida, con un
equipo que no saldrá a especular y podría
mantener a su productiva dupla ofensiva como
punta de lanza.
Rozada espera que “el campo nos lleve en
volandas” y que “pase lo que pase, la afición
esté orgullosa de lo que hicimos en el terreno
de juego”.



“Sold out” y recibimiento
El
ritmo de venta de entradas para socios y
acompañantes ha sido frenético hasta alcanzar
casi las 7.000 a mitad de semana. Pocas horas
después de abrirse la taquilla para el público
en general, con huecos únicamente disponibles en
las gradas supletorias de los fondos, el club
anunciaba en la tarde del viernes que las
entradas estaban agotadas, por lo que serán
8.500 almas las que empujen a los realavilesinos,
lo que supondrá un récord de asistencia en el
RSP.
El
grupo “Indeseables” prepara un corteo por las
calles Fernando Morán y Juan Ochoa a partir de
las 17:30 h., media hora antes de la llegada del
autobús blanquiazul a Esther Carreño, donde el
intenso recibimiento está asegurado. El
despliegue policial será importante en previsión
de lo que pueda pasar antes, durante y después
del partido y no se podrá aparcar en los
aledaños del estadio.
El
Rayo, sin nada que perder
Antes de partir hacia Avilés, el técnico
madrileño Jesús Arribas compareció ante los
medios para dar su visión de un partido de esos
en los que “los pequeños detalles pueden marcar
la diferencia”. El técnico destacó el “trabajo
muy bueno” de los suyos a lo largo de la semana
pese al golpe recibido y sabe que tendrán que
“dar la mejor versión” para voltear la
eliminatoria.
Los majariegos viajan con “muchísima ilusión y
nada que perder”, una vez que la pelota eche a
rodar a partir de las 20 horas del sábado se
verá quién es mejor, pero en cualquier caso para
Arribas “hay que estar orgullosos de estos
futbolistas” por su compromiso a lo largo de
toda la campaña.
Está por ver si repetirán el esquema que
desajustó a los avilesinos en la primera parte
del partido de ida o si retornan a la defensa de
cuatro. En cuanto a nombres, no se esperan
demasiados retoques en un equipo al que desde el
Avilés se le tiene el máximo respeto. No en
vano, hace seis años estaban jugando en Segunda
División mientras el Avilés jugaba en Tercera
ante 150 personas, tal y como destacó Javi
Rozada cuando le tocó valorar a un rival que “va
a intentar atacarnos y hacernos daño”.
Árbitro “tarjetero”
El encargado de dirigir la contienda será el
balear Federico Javier Saiz Villares, de 31
años, con cuatro años de experiencia en la
categoría para un total de 52 partidos (19
victorias locales, 15 empates y 18 triunfos
visitantes). La media de amarillas supera
ligeramente el 6 y la de rojas el 0,44 por
partido, unas cifras bastante elevadas.