El
Avilés afronta el penúltimo partido de la
temporada con la ilusión de conseguir un buen
resultado en el Cerro del Espino. Desplazamiento
histórico que puede rondar el millar de
aficionados.

Se acerca el momento cumbre de la temporada para
el Real Avilés, que afronta el último
desplazamiento de la campaña con el objetivo de
sacar el mejor resultado posible en tierras
madrileñas. Enfrente un Rayo Majadahonda que a
juicio de Javi Rozada es un “buen equipo”, que
ha tenido baches pero que será “difícil porque
manejan muchos registros del juego”.
Varios futbolistas como Álvaro, Kevin, Isi o
Davo han tenido molestias a lo largo de la
semana pero Rozada no va a reservar nada de cara
a un partido clave. El que no podrá estar seguro
es Josín Martínez, con problemas en el
astrágalo.
Para el técnico blanquiazul la clave puede estar
en saber manejar los “mini partidos” y
“adaptarse a lo que vaya pidiendo” un encuentro
en el que el calor también puede ser otro factor
a tener en cuenta. No obstante, Rozada no teme
esta circunstancia pues su equipo ya sabe lo que
es jugar en estas condiciones y confía en que
“lo va a saber gestionar bien”.
Otro elemento destacable será el masivo
desplazamiento de la afición realavilesina, cuyo
papel puede ser incluso “más importante que en
el partido de vuelta”. El míster mostró su
agradecimiento de antemano y no duda de que
“vamos a darlo todo para darles una alegría”.
Tras el último entrenamiento en el Suárez Puerta
el sábado por la mañana, el equipo partirá rumbo
a tierras madrileñas. De tarde tocará sesión de
vídeo, cena y descanso hasta que llegue la gran
cita del domingo a las 12. A falta de
convocatoria oficial, un posible once sería el
formado por Álvaro; Soler, Julio, Babin, Viti;
Mecerreyes, Gete, Kevin; Isi, Santamaría y Davo.


Marea blanquiazul
Se prevé un desembarco de récord por parte de la
ilusionada afición blanquiazul, que ha
respondido de forma espectacular. A los tres
autobuses fletados gratuitamente por club y
Ayuntamiento y a los dos sufragados por
patrocinadores -Marisquería La Chalana y
Meridiano 5 Solar-, habrá que añadir los
desplazamientos particulares y a los avilesinos
afincados en Madrid. Para quienes lo dejen para
el último momento, las taquillas estarán
abiertas el domingo desde las 10:30, la misma
hora a la que los aficionados desplazados
preparan un caluroso recibimiento a los
jugadores en su llegada al Cerro del Espino.
Los aficionados avilesinos se ubicarán en un
fondo lateral frente a la tribuna principal, que
a mitad de semana ya aparecía con muchos huecos
ocupados en la web oficial del Rayo Majadahonda.
El viernes por la tarde la cifra de entradas
vendidas rondaba las 750 y sólo quedaba espacio
en las esquinas, unos datos históricos que han
rebasado las expectativas.
El Rayo, una “roca” atrás
El conjunto majariego tiene como principal
virtud la solidez defensiva, ha concedido
únicamente 30 goles y será un rival muy
complicado pese a que sus cifras en casa no
asustan. Han sido el sexto peor local y en la
ida de la primera ronda no pudieron perforar la
meta de un rival que jugó la última media hora
en inferioridad numérica.
Fuera del Cerro del Espino es donde meten más
miedo, con diez victorias incluyendo el 1-2 de
Sant Andreu, de donde por cierto salieron a
pedradas, fruto de las iras de un grupo de
radicales, por no decir salvajes, que la
emprendieron con el bus de los madrileños.
Si bien en el Narcís Sala optaron por arroparse
jugando con tres centrales, el esquema habitual
de Jesús Arribas se parece más a un 4-2-3-1, con
un once que podría estar integrado por Adri
Fernández en portería; Emi Hernández y Adrián
Expósito en los laterales, con el jóven central
Javi Tejedor acompañando a uno de los más
veteranos, Dani Ramos o Alejandro Arribas. El
doble pivote lo componen Diego Núñez y Ato, con
Berzal de enganche y las bandas para Guti y
Bilal, con Kevin Manzano, que le marcó al Avilés
en Aranda de Duero, como referencia atacante y
máximo artillero con 8 tantos.
En la recámara, jugadores de peso como el
capitán Rafa Salama, Hugo Esteban -máximo
asistente con 7 pases de gol- y el hijo mediano
del “Cholo”, Gianluca Simeone -segundo máximo
goleador con 7 dianas-.



Árbitro vasco con pasado televisivo
Dirigirá el encuentro el vitoriano Aitor Barrio
Salas, de 31 años. Debutó en Segunda B en la
2020-21 y acumula 63 partidos en la categoría,
con un equilibrado balance de 23 triunfos
locales, 19 empates y 21 victorias visitantes.
Su promedio de amarillas en estas cinco campañas
es de 5,98 por partido.
En tres ocasiones arbitró al Avilés, una como
local en una derrota 0-3 ante el Pontevedra en
la primera campaña en Segunda RFEF y dos como
visitante, curiosamente ambas en los derbis ante
el Langreo (1-1 y 0-2) en las dos campañas
inmediatamente anteriores a la presente.
A modo de anécdota, fue finalista en 2017 del
concurso “El Conquistador”, con gran arraigo y
muy seguido en la televisión autonómica vasca.