El mediapunta sufre una lesión en el sóleo izquierdo, no
estará en Eibar y seguramente tampoco en el primer
partido de una hipotética fase de ascenso.




Santi Cazorla tuvo que ser sustituido a la media hora de
juego del partido del domingo ante el Andorra. Los gestos del mediapunta
invitaban a ser poco optimista y el club confirmó esta mañana que sufre una
lesión muscular en su sóleo izquierdo.
El llanerense reconoció que "en lo personal es un momento
complicado. Estoy jodido porque al final tengo esa sensación de dejar un poco al
equipo tirado en este momento tan importante de la temporada. Una lesión otra
vez inoportuna. Estaba claro que arriesgué por jugar contra el Andorra, con las
molestias que arrastré durante la semana, pero creo que era el momento de
arriesgar. En ese sentido no me arrepiento de nada y si el equipo entra en
playoff, que estoy convencido de que así va a ser, pues si me toca arriesgar o
tener un 1% de jugar aunque tenga riesgo de romperme voy a volver a jugar. Para
eso he venido. Estoy un poco frustrado por dejar al equipo, al club, a la
afición, un poco tirados en este momento. Me cuesta un poco aceptar la
situación".
Aunque avisa que "los médicos ya lo saben, y el míster
también, que si hay un 1% de posibilidades de que juegue lo voy a hacer, me da
igual el riesgo que tome. En ese sentido soy el jugador más diferencial con
respecto al resto, por el tema contractual, a mí no me importa lo que me pase en
el tema de lesiones, hay otros jugadores que, como es normal, pueden pensar un
poco más en su futuro y lo que pueda pasar el año que viene, si cambian de
equipo, si quedan aquí... yo no pienso en eso, pienso en el equipo, en el
club... en ayudar y si para eso me tengo que arriesgar a lesionarme no va a ser
un impedimento, así que estoy pensando en que el equipo entre en playoff y
arriesgar todo lo que pueda para jugar".
No piensa en que el partido ante el Andorra fuese el último
con la camiseta del Oviedo y dejó abierta la puerta a su continuidad, "me sigo
encontrando con ganas e ilusión. Decidiremos a final de temporada. Creo que
ahora es algo que no debemos de hablar, hay muchas cosas más importantes de cara
al futuro de este club, como es el partido de Eibar, ojalá entrar en playoff y
poder intentar subir a Primera. Luego lo que tenga que ser con respecto a mi
futuro pues ya se hablará".
Confiesa que la lesión del domingo le generó "un momento de
frustración, porque además yo creo que en ese sentido me equivoqué. La lesión
fue prácticamente en la primera jugada del partido y jugué treinta minutos con
dolor e hizo que no pudiera ayudar al equipo. Siempre hay una frase que recuerdo
que me dijo Pellegrini, cuando no sumes, por lo menos no restes. Y en ese
momento yo creo que resté más que sumé y es algo que no me gusta. Tengo que
pedirle disculpas a la plantilla, al equipo, porque creo que no ayudé el tiempo
que estuve en el campo y tenía que haber pedido el cambio antes. Es algo que
debo mejorar y aprender de ello".
A pesar de todo lo que le ha dado futbolística, mediática y
económicamente al equipo, Cazorla afirma que se siente en deuda con el club y la
afición, y que por eso le duelen tanto estas cosas, "siento el cariño, disfruto
muchísimo cada vez que juego en el Tartiere, el ambiente el otro día era muy
bonito de vivir a nivel personal y por eso intenté seguir con el dolor que
tenía, porque son momentos que uno quiere seguir viviendo. Me siento muy en
deuda, por eso la frustración y el sentimiento de culpa de dejar al equipo
tirado en este momento, es un poco por la ilusión que tiene la gente, por el
cariño que me brindan en el día a día y me siento muy en deuda. Agradecer el
cariño que me están dando después de esta lesión y decirles que voy a hacer todo
lo posible para volver lo antes posible, ayudar al club y conseguir el objetivo
que todos tenemos en mente".


Más de 300 oviedistas animarán al equipo en Ipurúa
El Eibar envió 300 localidades a Oviedo que salieron el
martes a la venta, a través de la APARO -que tenía una demanda muy superior- y
del club, que, por los comentarios en redes sociales, volaron en cuestión de
segundos.
Al igual que ocurrió en la fase de ascenso a Segunda División, el 15 de junio de
2013, el oviedismo seguro que se moverá para conseguir entradas de otra manera y
habrá en torno a medio millar de oviedistas en el estadio eibarrés.
Aún así, los que no puedan ir podrán dar el último aliento al equipo en el
entrenamiento del sábado, a las diez y media de la mañana, en el Nuevo Carlos
Tartiere, que será de puertas abiertas.

El oviedismo en Ipurúa, el 15 de junio de 2013, en la
derrota del Oviedo (1-0) que le apeaba de
la promoción de ascenso a Segunda División, con José Carlos Granero como
técnico.
