Empate agridulce para el Oviedo, que se
queda con buen sabor de boca después de haber generado numerosas ocasiones de
gol a un rival de entidad como el Girona, que tuvo la posesión pero apenas
intimidó a un seguro Femenías. El regusto amargo queda por los puntos, un empate
que sabe a poco después de las claras ocasiones falladas.
Fue el partido con más ritmo desde el
principio de temporada y los dos equipos jugaron de tú a tú con sus armas. El
Girona con clara vocación ofensiva y el Oviedo con un juego más directo y
eficiente, aunque sin acierto en el remate.

Luismi se cayó del once
Ziganda lo citó pero finalmente no fue de
la partida por las molestias físicas que le impidieron acabar el partido de Can
Misses, dejando su sitio para el uruguayo, Gastón Brugman, que se estrenó como
titular. El resto del once fue el mismo que empató (1-1) en Ibiza.
El Girona salió al ataque, con los
laterales casi en la posición de extremo durante todo el encuentro y los
centrales defendiendo muchas veces uno para uno. Los gerundenses dominaron los
primeros compases de forma abrumadora, con largas posesiones sin profundidad que
no incomodaban a un Oviedo aletargado.
Los azules despertaron en el minuto 8,
tras una internada de Pierre Cornud por la izquierda, que galopó setenta
metros, desde campo propio, y puso un centro raso al pie de Obeng, que remató
alto, con todo a favor para marcar. El delantero ghanés, al igual que
Bastón, generaron complicaciones a los experimentados centrales del Girona, que
se veían defendiendo en igualdad numérica, con el riesgo que ello supone.
Trataba de combinar en todo momento el
Girona, arriesgando mucho en la salida de balón. Ahí estuvo listo Obeng y, en
una pérdida de Aleix, se hizo con el balón en el área, pero Juan Carlos estuvo
muy atento para evitar el gol en dos ocasiones, primero al ghanés y luego cuando
Jimmy intentó driblarle.
Siguió intentándolo el Oviedo, que daba
sensación de peligro con muy poco y cuajó una gran media hora de juego. Borja
Sánchez, sin grandes alardes, cuajó sus mejores minutos de la temporada y puso
un pase de gol que Dani Calvo no acertó a rematar, incorporado a labores
ofensivas.
Borja Bastón tuvo la última del Oviedo, en
una contra en el 39', aunque fue el Girona quien llegó dominando al descanso.
Míchel puso toda la carne en
el asador
Cumplida la hora de partido llegaron los
primeros cambios. El técnico del Girona -que siguió el partido desde la grada,
por sanción- dio entrada a dos de sus hombres clave, Samu Saiz y Stuani,
mientras que Ziganda refresco la medular para la última media hora de partido,
en la que el Oviedo jugó con Javi Mier y Luismi.
El Girona fue superior en la segunda
mitad, dominó de forma más autoritaria y no hizo tantas concesiones a un Oviedo
que parecía estar pagando el desgaste realizado en la presión.
Debut de Pombo
El atacante maño entró sustituyendo a
Borja Sánchez en banda izquierda, aunque se movió con bastante libertad y se
metió en muchas ocasiones hacia dentro. Entró a la vez que Jirka, que ocupó la
banda derecha de un extenuado Viti, y disfrutó de la mejor ocasión del segundo
acto. El eslovaco recuperó un balón en la medular, ganó la espalda a la
defensa y disparó fuera por poco, solo ante Juan Carlos, cuando corría el minuto
81.
Expulsión de Obeng
El colegiado detuvo el partido en el
minuto 87, a instancias de la sala VAR, para visionar las imágenes de una
entrada de Obeng sobre Jordi Calavera. El ghanés golpeó con la pierna por encima
del tobillo al lateral catalán, en una disputa de balón, y vio la tarjeta roja
directa, dejando al Oviedo con diez para los ocho minutos de tiempo añadido.
El Oviedo no cambió su esquema y
simplemente pasó a jugar con Borja Bastón únicamente como referencia ofensiva.
El Girona apretó, pero el Oviedo tiró de coraje para aguantar con la portería a
cero. Samu Sáiz fue el único que puso en apuros a Femenías, en el 98', con un
tiro desde la frontal que despejó a córner el meta carbayón.
Pitada para Gálvez Rascón
El colegiado madrileño se llevó una fuerte
pitada de un Tartiere que acabó encendido con la actuación del colegiado, que no
influyó en el resultado, pero sí tuvo varios errores de bulto.
Regreso de la grada de
animación y mejor entrada de la temporada
Desde que se decretaron los partidos a
puerta cerrada no se había abierto la grada de animación, que ya pudo vivir el
partido con normalidad, como antes de la pandemia. El ambiente y la asistencia
fue la mejor de la temporada, con casi 10.000 espectadores.
El Oviedo acabará la jornada en la zona
media-alta con diez puntos, y el sábado visitará al Zaragoza (La Romareda -
18:15 h.), lo que será la antesala del derbi del sábado 9 de octubre, a las
21:00 horas, en el Nuevo Carlos Tartiere.