Esta semana se conmemoró el diecisiete
aniversario de la victoria del Real Avilés
Industrial en Tomelloso, en la final de la Fase
Nacional de Copa Federación.

Roberto Urízar presiona a un rival, al fondo Vázquez.
El pasado
día 23 se cumplieron 17 años de la consecución
por parte del Real Avilés, por entonces Real
Avilés Industrial, de la Copa Federación a nivel
nacional, el logro más importante del conjunto
de la Villa del Adelantado en el presente siglo.
El Real
Avilés, dirigido por el gallego Fabriciano
’Fabri’ González Penelas, que tenía como
segundo a Jorge Ordóñez Ordóñez, hubo de
vérselas a doble partido con el Tomelloso C.F.,
equipo castellano-manchego cuyo banquillo
ocupaba Pedro Sánchez de la Nieta, que ha
desaparecido en 2015.
El de ida,
disputado en el Suárez Puerta, ante alrededor de
1.000 espectadores, entre los que se encontraba
Ángel María Villar, por aquel entonces
presidente de la Real Federación Española de
Fútbol (RFEF), se inició con bastante retraso,
porque el Tomelloso pretendía jugar con su
indumentaria habitual, totalmente blanca, a lo
que no accedió el colegiado de turno, Alejandro
Granda Barros, por lo que hubo que enviar a una
persona a Llaranes para que trajera del Muro de
Zaro un juego de la segunda indumentaria del
Real Avilés, que fue con la que acabó jugando el
Tomelloso.

De izquierda a
derecha: Julio Scheilch (Consejero delegado
del Real Avilés Ind.), Maximino Martínez
(Presidente RFFPA), José María Tejero
(Presidente) y Ángel María Villar
(Presidente RFEF)
El Real
Avilés se impuso por 3 a 0, goles todos ellos
obra de Alonso, que inauguró el marcador
en el minuto 25, al transformar un penalti. El
2-0 llegó en el añadido de la primera parte, gol
que fue muy protestado por los jugadores
visitantes, que pedían fuera de juego del propio
autor, y el definitivo 3-0 llegó en el minuto 71
y fue mucho más protestado incluso que el
segundo, porque entendían los manchegos que
Alonso se había ayudado con la mano antes de
mandar el balón al fondo del portal defendido
por Ignacio.
Fabri
González alineó de inicio a David Pérez;
Vivian, Urizar, Vázquez, Iván Parra; Parente,
Gustavo, Uriel, Alonso; Ángel Luis y Lobera. El
técnico gallego efectuó un único cambio, dando
entrada a Armando Invernón por Lobera en el
minuto 60.
El 17 de
abril, es decir quince días después, el Real
Avilés hubo de rendir visita al Municipal Paco
Gálvez, instalación en la que se dieron cita
unos 4.000 aficionados que esperaban de uñas a
los avilesinos debido en gran medida a la
campaña montada por los dirigentes del Tomelloso,
que calentaron el partido desde el mismo momento
que concluyó el de ida. Buena prueba de ello es
la cantidad de pasquines que, como el que
reproducimos, inundaban las calles de la
localidad manchega y, muy especialmente, los
alrededores del Municipal.

Jorge Ordóñez y Fabri
González con la Copa.
Sin
embargo, con la lección bien aprendida, los
discípulos de Fabri supieron capear como
buenamente pudieron las embestidas de los
locales y, practicando un juego directo, similar
al del Tomelloso, crear peligro en balones
largos sobre Tonelotto. El delantero murciano,
que fue una auténtica pesadilla para los
zagueros, se erigió, junto al portero David
Pérez, en el héroe de un partido que el Real
Avilés acabó ganando con un gol suyo, al
cabecear un excelente servicio de Parente desde
la banda. Tanto que llegó en el minuto 87 y que,
como se pueden imaginar, fue celebrado por todo
lo alto por los jugadores, el cuerpo técnico y
el puñado de aficionados que estuvieron al lado
de su equipo en día tan señalado.
En este
encuentro de vuelta, Fabri sí realizó los tres
cambios reglamentarios, jugando el Real Avilés
con David Pérez; Vivian (Robert, m. 88),
Urizar, Vázquez, Parra (Pablo, m. 77); Parente,
Gustavo, Uriel, Alonso; Lobera (Ángel Luis, m.
58) y Tonelotto.
Ángel
María Villar, que siguió las incidencias del
partido acompañado en el palco por los
presidentes de la las territoriales de Castilla
la Mancha y el Principado de Asturias, Antonio
Escribano y Maximino Martínez Suárez,
respectivamente, fue el encargado de hace
entrega del trofeo a Gustavo, el capitán
blanquiazul, lo que dio paso una celebración que
empezó en el terreno de juego y finalizó en el
propio vestuario.
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