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Apelación desestima el recurso del Praviano

Viernes 4 de Enero de 2019
G. Bañó
Foto: Fierros

El Praviano valorará en las próximas horas si elevará su recurso al Tribunal Administrativo del Deporte, tras ser desestimado por el Comité de Apelación.

El Comité de Apelación de la RFEF comunicó su fallo al Praviano esta misma tarde, desestimando su recurso formulado tras la resolución del Juez Único de Competición de la Tercera División asturiana, el pasado 26 de Diciembre.

El club praviano recurrió el acta de Muñoz Suárez, tras lo sucedido en el partido ante el Covadonga (2-2), pero el Juez Único de Tercera, Galo Sánchez de la Viña, desestimó el recurso del Praviano. En desacuerdo con esta decisión elevó su recurso al Comité de Apelación de la RFEF, que determinó lo siguiente para desestimar su recurso, aludiendo principalmente a la falta de pruebas objetivas:

Primero.- Tal y como se establece en el Reglamento General de la Real Federación Española de Fútbol, “el árbitro es la autoridad deportiva única e inapelable, en el orden técnico, para dirigir los partidos” (artículo 236, párrafo 1) y entre sus obligaciones está la de “amonestar o expulsar, según la importancia de la falta, a todo futbolista que observe conducta incorrecta o proceda de modo inconveniente y asimismo a entrenadores, auxiliares y demás personas reglamentariamente afectadas” (artículo 237, párrafo 2, apartado e); así como la de “redactar de forma fiel, concisa, clara, objetiva y completa, el acta del encuentro, así como los informes ampliatorios que estime oportunos, remitiendo, con la mayor urgencia y por el procedimiento más rápido, una y otros, a las entidades y organismos competentes” (artículo 238, apartado b). El valor probatorio de dichas actas es evidente, ya que –como se establece en el artículo 27 del Código Disciplinario de la Real Federación Española de Futbol- “las actas suscritas por los árbitros constituyen medio documental necesario en el conjunto de la prueba de las infracciones a las reglas y norma deportivas” (párrafo 1). A lo que añade que “en la apreciación de las infracciones referentes a la disciplina deportiva, las decisiones del árbitro sobre hechos relacionados con el juego son definitivas presumiéndose ciertas, salvo error material manifiesto” (párrafo 3). Así mismo, en materia de amonestación y expulsión, el art. 130.2 del mismo Código, establece: “Las consecuencias disciplinarias de las referidas expulsión podrán ser dejadas sin efecto por el órgano disciplinario, exclusivamente, en el supuesto de error material manifiesto”.

Segundo.- No es función del órgano disciplinario en ningún caso valorar la aplicación e interpretación de las reglas del juego, pues ello es “competencia única, exclusiva y definitiva de los árbitros, sin que los órganos disciplinarios federativos puedan conocer de las mismas”, como establece el art. 111.3 del citado Código Disciplinario. Por el contrario, el órgano disciplinario, en el ejercicio de sus funciones, debe tener en cuenta lo señalado en el anterior fundamento jurídico, en especial por lo que se refiere a la presunción de veracidad de las actas arbitrales, y debe analizar de modo riguroso toda alegación y prueba relativa a la existencia de un error material manifiesto. En tal sentido, este Comité de Apelación y el propio Tribunal Administrativo del Deporte han resuelto de manera clara y contundente en diferentes Resoluciones la necesidad de que las pruebas aportadas demuestren de manera concluyente el manifiesto error del árbitro. En concreto, el TAD, en su Resolución de 29 de septiembre de 2017 (Expediente 302/2017), ha señalado que “cuando el referido artículo 27 del Código Disciplinario de la RFEF señala que las decisiones arbitrales sobre hechos relacionados con el juego son “definitivas presumiéndose ciertas, salvo error material manifiesto” está permitiendo que el principio de invariabilidad (“definitiva”) del que goza la decisión arbitral en favor de la seguridad jurídica, en este caso, de las Reglas del Juego, pueda sin embargo mitigarse cuando concurriese un “error material manifiesto”, en cuanto modalidad o subespecie del “error material”, es decir que se trate, como ha señalado el Tribunal Constitucional, cuando se ha referido a este término en las leyes procesales (vid. Artículos 214.3 de la Ley de Enjuiciamiento Civil y 267.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial), de un error claro o patente, independientemente de toda opinión, valoración, interpretación o calificación jurídica que pueda hacerse”.

Tercero.- Este Comité, por lo tanto, no tiene competencia para decidir en cuanto a la corrección técnica de las decisiones arbitrales, ni sobre otros aspectos distintos de la existencia o no de un error material manifiesto capaz de desvirtuar la presunción de veracidad del acta. En el presente caso, todo lo alegado por el Club recurrente se hace depender del supuesto error material manifiesto del árbitro al amonestar a un jugador distinto de aquel que debía abandonar el campo por el tercer cambio solicitado. El acta reflejó: “En el minuto 86, el jugador (7) Eloy Ordoñez Muñiz fue amonestado por el siguiente motivo: Demorar su salida del terreno de juego, cuando iba a ser sustituido con ánimo de perder tiempo”, cuando el Club alega que el jugador que debía abandonar el terreno de juego era otro, el número 11, como se anunciaba en la tablilla de cambio correspondiente, por lo que el número 7 simplemente cambió de banda en el campo para ocupar la posición que dejaría el jugador que iba a ser realmente sustituido; se queja el Club además de que el árbitro no autorizó posteriormente el cambio durante el resto del partido. En cuanto a esto último (no autorización de cambio), este Comité no puede pronunciarse, pues parece una decisión técnica del árbitro sobre cuya corrección o no el Comité no posee competencia decisoria.

Cuarto.- Pero es que, además, el Club recurre considerándolas inciertas e incorrectas todas las decisiones de amonestación o expulsión que se produjeron frente a miembros del Club desde el momento mencionado. Sin embargo, más que negar los hechos, el Club recurrente o bien los explica por la injusticia de lo sucedido en el momento precitado o los interpreta de manera diferente a la que aparece en el acta arbitral y la que da lugar a las sanciones por el Juez Único, sin aportar ningún elemento probatorio objetivo que demuestre a las claras la existencia de un error material manifiesto capaz de vencer la presunción de veracidad del acta en cada uno de los extremos cuestionados. En consecuencia, en todos esos extremos debe desestimarse el recurso planteado ante este Comité de Apelación.

Quinto.- La cuestión debe reducirse por tanto a si existió error material manifiesto en la amonestación del árbitro al jugador nº 7, que, según el Club, no era el que iba a ser sustituido y, por lo tanto, no podía demorar su salida del campo para perder tiempo. En este punto, el Club recurrente sí aporta material probatorio, en concreto, varios recortes de prensa y el audio de una larga entrevista radiofónica en Radio Marca en que se comenta lo sucedido en el partido. Efectivamente, en esas pruebas se hace alusión al protagonismo del árbitro en el encuentro, a su posible mal arbitraje en algún momento, etc., pero, sobre todo en la entrevista, se vierten más bien opiniones de parte (de miembros del Club recurrente, del representante del Colegio Asturiano de Árbitros, de los propios entrevistadores, etc.), que, aunque puedan ser indiciarias de un error material arbitral en la jugada, no lo prueban objetiva e indubitadamente, de modo que no es posible apreciar un error material manifiesto capaz de desvirtuar la presunción de veracidad del acta. No hay prueba objetiva, como lo sería, por ejemplo, un vídeo en que claramente se observara la llamada a retirarse del terreno de juego al jugador nº 11 y no al 7 (mostrando la tablilla además) o incluso el testimonio objetivo e imparcial de un número elevado de personas presentes en el lance, etc. En consecuencia, también en este punto debe ser desestimado el recurso.

El Praviano valora ahora si acudirá o no al TAD (Tribunal Administrativo del Deporte), última instancia deportiva en España. El club cuenta con un plazo de quince días hábiles desde mañana.
 

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