El partido de 2ª Cadete,
que acabó con el
resultado de 5-6,
desencadenó en una
violenta tangana tras el
pitido final que
resolvieron los padres
de los dos equipos. El
colegiado no recogió
nada en el acta.

A.C.D. Alcava

Juventud Estadio
El sábado a las 10.00 h.
se disputaba el partido
de la jornada 22 en el
Grupo B de 2ª Cadete,
entre el Alcava y el
Juventud Estadio "B", en
el sintético de Las
Tolvas. Los lavianases
están sumidos en la
lucha por el ascenso a
Primera, mientras que
los ovetenses se
encuentran en el ecuador
de la clasificación, sin
aspiraciones de ascenso,
ni problemas para
conseguir la
permanencia.
El partido fue muy
tenso, aunque no hubo
ninguna anomalía durante
los 90 minutos, más allá
de la expulsión de los
dos entrenadores, José
Enrique en el cuadro
local y Eulogio García
por parte visitante,
ambos por protestas al
colegiado. La derrota
del Alcava en el partido
de la primera vuelta
(1-0) traía ánimo de
revancha frente a un
Estadio que antes del
tiempo reglamentario
perdía 5-4, y levantó el
partido en el tiempo de
descuento (12 minutos)
ante las masivas
pérdidas de tiempo por
parte del cuadro local
-las mismas de las que
acusaban a los ovetenses
en el partido de la
ida-. El Estadio anotó
dos goles de falta
directa y se llevó la
victoria. Hasta aquí
todo más o menos normal
para un partido de 2ª
Cadete.
Tras el pitido final, se
montó una tangana entre
jugadores, en la que
salieron peor parados
los jugadores del
Estadio "B", que al ser
un filial contaban con
todos los jugadores de
primer año y un
infantil. Fuentes
cercanas al club local
aseguran que los
jugadores del Estadio
provocaron a los del
Alcava tras conseguir la
victoria, saliendo
incluso un jugador no
convocado corriendo al
centro del campo,
tildándolo como la
chispa que hizo estallar
en las posteriores
agresiones que denuncian
desde el Estadio, donde
indican que el jugador
saltó al campo a
defender a sus
compañeros que estaban
siendo agredidos,
acabando uno de ellos
con lesiones como una
fisura en el brazo que
necesitaron de
tratamiento médico y
otro con golpes en la
cabeza, tras recibir
varias patadas, lo que
que podría acabar en los
tribunales.
Los padres y madres que
presenciaban el partido
saltaron al terreno de
juego para separar y
apaciguar los ánimos,
ante una pareja
de la Guardia Civil -uno
de ellos padre de un
jugador local- que
presenciaba el partido y
que recogió datos de
varios miembros de los
equipos.
El colegiado, que llegó
a expulsar durante el
partido a los dos
entrenadores, no recogió
nada de todo esto en el
acta.