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Lotería Las Arenas

Nacho Castro, leyenda de bronce

Domingo 24 de Mayo de 2020
Manuel Muñiz - @playerssegundab
Fotos: F
A

Repasamos la trayectoria del avilesino Nacho Castro, que jugó casi cuatrocientos partidos en Segunda B y ahora dirige al Andorra de Gerard Piqué.


A la izquierda, Nacho Castro en el Muro de Zaro, y a la derecha, intentando arrebatarle el balón desde el suelo a ?

El 30 de junio de 1971 tuvo lugar el mítico aterrizaje del Soyuz 11, la primera misión espacial con tripulantes que consiguió penetrar con éxito en una estación espacial. ¿Pero sólo pasó eso? ¿Simplemente el fallecimiento de los 3 astronautas soviéticos que entraron en la Salyut 1? Pues evidentemente no. Ese mismo día nacía Ignacio Castro García en Avilés.

Futbolero de cuna

Nacho Castro, como es conocido en el mundo del fútbol, es el segundo hijo de Luis Castro “Menores”. El fútbol lo “mamó” desde bien pequeño, ya que Menores fue jugador del Ensidesa y posteriormente entrenador del propio club, del Llaranes, Candás y Marino, entre otros. Comenzó a jugar a los seis años en el Colegio San Fernando. Allí coincidió con una buena generación entre los que estaban Nacho Arias y Cernuda, que posteriormente debutaron con el Real Avilés en los años 90. Pero sin duda el más destacado era su primo Toño Castro. El central avilesino llegó a jugar en Primera División con el Compostela, después de destacar en el Toledo.

Del Sanfer pasó a la Peña Blanquiazul, donde estuvo dos temporadas antes de fichar por el Real Avilés Industrial en la temporada 87-88. Tardó muy poco en destacar  y en la primera jornada de liga de la temporada 1989-90, de la mano de Vicente González Villamil, debutó con el primer equipo blanquiazul en el Salto del Caballo ante el Toledo (1-2). Ya asentado en el primer equipo estaba su hermano mayor Luis Castro, que jugó 257 partidos de liga con la camiseta blanquiazul.

Ascenso a Segunda con el Avilés

La siguiente temporada, la histórica 89-90, se hizo ya con el puesto de titular. El Avilés “volvía” a Segunda División después de 30 años, con los Joaquín, Calvo, Segundo, Blas, Manel, Toño Velázquez, Espejo y compañía. Siguió en el R.A.I. hasta el descenso de 1992, marcando 4 goles en 48 partidos.

Uno de esos goles se lo hizo al Barcelona B en el Mini Estadi. La cosa no quedó ahí y el club catalán mandó al cazatalentos Oriol Tort para preparar su fichaje. Y así fue, Nacho Castro firmó por el Barcelona B en el verano de 1992, poco antes del estreno de los Juegos Olímpicos en la ciudad condal. “El Profesor” como era conocido Oriol Tort ya había fichado unos años antes a Quique Martín del Avilés. Además de ser el descubridor de Sergi, Ferrer, Amor, De la Peña, Iniesta, Xavi, Puyol, Pep Guardiola o Andrés Iniesta.

Tres años en La Masía

En La Masía pasó tres temporadas en Segunda, a las órdenes de Quique Costas. Allí compartió vivienda con otro paisano suyo como Julio Iglesias. La primera temporada, 92-93, debutó con el primer equipo en la Copa Catalunya, que acabó ganando el Barcelona. Johan Cruyff lo alineó como titular tanto en cuartos de final como en semifinales, frente a Lleida y Sabadell respectivamente.

Con 24 años acabó su etapa azulgrana y fichó por otro filial, el Deportivo en Segunda B, rehusando ofertas de Segunda División. El Fabril rozó la clasificación para la liguilla de ascenso a Segunda en aquella temporada 95-96. Nacho Castro compartió vestuario con gente como Maikel, Rubén Coméndez, Sanromán, Aira, Viqueira o Raúl Borrero.

En la 96-97 decidió volver a casa y jugar una temporada en el Avilés, en la que estuvieron en zona tranquila lejos de los puestos de ascenso. Por ello decidió buscarse la vida en otros clubes de Segunda B. Primero estuvo en el Murcia, donde tuvo que pasar alejado de los terrenos media temporada por una luxación de tobillo y peroné. Después jugó en el Jaén otra temporada, donde le marcaría un gol a Monchi en un partido de Copa frente al Sevilla que acabaron empatando.

Doce temporadas consecutivas en Segunda B

Decidió regresar a Avilés para relanzar su carrera en 1999, pero terminó con el descenso en la promoción frente al Novelda. Mismo final tendría la siguiente campaña en el Ávila, bajo las órdenes de Luis Ángel Duque, sumado a una rotura parcial del ligamento interno. Con 30 años firmó por el Zamora donde pasaría dos temporadas. La primera, 2001-2002, se desinflaron al final pese a estar buena parte de la temporada en zona alta.

En la segunda temporada, se consagró sin duda como uno de los mejores jugadores de la categoría. Ya sin lesiones a la espalda, el Zamora terminó subcampeón de liga con un Nacho Castro estelar que haría 5 goles en liga y otro más en la liguilla de ascenso.

Tras no lograr el ascenso decidió cambiar de equipo para buscar el mismo objetivo. Su destino en la 2003-2004 fue el Lanzarote, entrenado por José Luis Mendilibar. Formó parte de la colonia asturiana en el club de Arrecife, junto a Pablo Suárez, Chiqui Abad y Alejandro Suárez. Además de una plantilla de renombre con gente como Cifu, Aitor Blanco, Parrado, Maciot, Sergio Hdez., Vladimir o Irazoki.

Campeón de liga con el Lanzarote de Mendilibar

El cóctel perfecto para que el Lanzarote quedara campeón de liga en Segunda B por primera y única vez en su historia. Cantaron el alirón la última jornada tras empatar sin goles en casa frente al Écija, suficiente para superar a sus vecinos del Pájara Playas de Jandía por un punto. En la liguilla de ascenso pelearían hasta la última jornada, logrando el premio el Nástic de Tarragona.

En 2004 se fue al Fuerteventura, donde solo jugó hasta enero, momento en el que firmó por el Recreación de La Rioja. En Logroño rozó el Play-Off la primera temporada.  En la segunda campaña, el club riojano, logró la autorización para competir como Logroñés C.F. Fue un año movido con tres entrenadores, en el que lograrían la salvación. Dicha temporada fueron el primer equipo de la ciudad, ya que el CD Logroñés estaba en Tercera División.

Nacho Castro siguió sumando partidos y galones, como uno de los jugadores más cotizados de la división de bronce. Tras no lograr el objetivo en Logroño decidió volver a Lanzarote, fichando por el recién ascendido Orientación Marítima. De nuevo lideró al equipo surtiendo de asistencias a dos míticos como Rosmen y Maciot. El club de Arrecife aguantó hasta falta de tres jornadas cuando firmó el descenso en su primer año en la B.

Tras el descenso cerró así un ciclo de catorce temporadas en 2ªB, en las que jugó 394 partidos de liga y marcó 20 goles. Su siguiente reto fue ascender con el Eldense, que acababa de bajar en 2007 a Tercera División. Allí se reencontró con un paisano suyo y compañero en el ascenso del Real Avilés a Segunda en 1990. El defensa avilesino Francisco Javier Espejo era uno de los pilares de aquel Eldense construido para el ascenso con gente como Ayala, Nenu, Gerika, Carreño, Chavero, Iker Torre… Una derrota en Onda en la última jornada, cuando marchaban cuartos, les dejó sin el ansiado Play-Off.

Retirada en Guixols y primera experiencia como entrenador

35 años eran pocos para retirarse. Así que todavía se enroló en las filas del Ateneu Deportiu de Guixols, en la temporada 2008-2009, donde marcó 4 goles en 32 partidos. Asentado en Girona, de donde procedía la familia de su esposa, disputó esa temporada en la 1ª Catalana mientras lo compagina con su trabajo. A su término decidió colgar las botas definitivamente y comenzar su carrera como entrenador en el mismo club.

La siguiente temporada pasó al fútbol formativo, entrenando al juvenil del EF Sant Feliú, la cantera del pueblo. Eso le sirvió para que en 2011 lo fichase el Peralada para su equipo regional. Alli estuvo cuatro temporadas y logró el ascenso a Tercera en la 2014-15. Al año siguiente se fue al Girona B de Primera Catalana antes de que, casualmente, el Peralada pasase a ser filial del Girona. La 2016-2017 la comenzó en el Farners del mismo grupo de Primera Catalana, aunque no terminó  por motivos familiares y laborales, cuando marchaba séptimo, a ocho puntos del ascenso a Tercera.

De vuelta a los banquillos, tomó las riendas del recién ascendido UA Horta de Tercera División. Allí llegó su consagración como entrenador, salvando al equipo del distrito de Horta-Guinardó en su primera temporada y logrando un histórico tercer puesto en la 2018-2019. El Moralo fue su verdugo en la primera ronda del Play-Off.

Del Horta al Andorra de Piqué

Comenzó la presente temporada con el Horta, ya con bastantes bajas como la de Guillem Rodríguez fichado por el Real Madrid Castilla. Y por fin, poco antes del parón, le llegó la oportunidad de oro, ya que. Gerard Piqué elegiría al técnico avilesino para reflotar al FC Andorra en Segunda B, en sustitución de Gabri. Hasta el momento los andorranos estaban novenos a ocho puntos del Play-Off.

Ni mucho menos termina ahí la historia de Nacho Castro, que seguirá escribiendo capítulos en los banquillos, tras su ascenso meteórico desde la regional catalana a los campos de Segunda B, donde tantos recitales dio como jugador, en aquella época dorada que tuvo la categoría a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, con partidos televisados los viernes por La2, con las liguillas de ascenso, los campos embarrados del norte y secos del sur, sin noticias de los sintéticos. Allí, en aquella Segunda B que añoramos con tanta nostalgia, era un lujo ver a Ignacio Castro García.

Con calidad de sobra para haber hecho lo mismo en categorías superiores, nos quedamos con el recuerdo de aquel ascenso a Segunda con su Real Avilés, el debut con el Barcelona de Cruyff, capitaneando a aquel Zamora que miraba hacia segunda, ganando la liga con el Lanzarote de Mendilibar….

Ahora seguirá dando órdenes desde la banda, no desde el centro del campo. Y quién sabe si logrando el ascenso del FC Andorra a Segunda División por primera vez en su historia… Evidentemente, continuará.

 

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