Comenzamos una serie de
artículos dedicados a
intentar reflexionar
sobre cómo podemos
trabajar la resistencia
a lo largo de las
diferentes edades de
formación. Esta
capacidad, básica para
nuestro fútbol, requiere
de una especial atención
en función de la
categoría en la que
estemos, en base a la
fase madurativa de
nuestros jugadores y
siempre para aprovechar
los requerimientos
específicos de nuestro
deporte.
Intentaremos desterrar
mitos, evitar errores y
construir entrenos de
calidad que ayuden a
cumplir los requisitos
básicos de una escuela
de fútbol:
1.
Contribuir a la
educación y formación
integral de nuestros
chicos y chicas desde el
deporte
2.
Favorecer el
desarrollo motor en su
sentido más amplio
3.
Mejorar las
destrezas específicas
del deporte del fútbol
Todo ello desde la
metodología más adecuada
a la edad.

Con estos artículos
pretendemos completar
otra serie ya publicada
en FútbolAsturiano.es
en la que hablábamos de
Fuerza y Fútbol
Base,
completando las
especificidades de las 4
capacidades físicas
básicas (fuerza,
resistencia,
flexibilidad y velocidad)
ingredientes del trabajo
de condición física
y su mejora (preparación
física).
Vamos a dividir este
primer artículo de las
generalidades en dos
grandes bloques, por un
lado lo relativo al
volumen, es
decir, cuanto deben
extenderse los trabajos
(parciales o totales) de
resistencia (si es que
en algún momento no se
trabaja resistencia)
para un óptimo control
de cargas.
Luego hablaremos de la
intensidad, de cómo proponer esfuerzos de mayor o menor
dosis. En las siguientes
entradas veremos cómo
esto variará en función
de la edad – categoría,
básico para tenerlo en
cuenta.
Acabaremos mencionando,
de modo general, los 4
grandes bloques de
ejercicios que
plantearemos en los
trabajos específicos de
resistencia.
¿Cuánto? Volumen.
Bases...
Numerosos estudios nos
hablan de que un
futbolista profesional
senior
puede desplazarse, de
media, entre 11 y 13
kilómetros por partido.
En el último partido de
Liga de Campeones del
Real Madrid contra
el Copenhague,
todos se movían por esas
cifras, situándose entre
los 11 y pico de
Cristiano Ronaldo, los
13 de Di María o 10 de
Benzema (redondeando)
A esto sólo añadir dos
matices anecdóticos:
esto no siempre ha sido
así, es decir, hace años
el número de metros era
menor (se habla de entre
4 y 6 kilómetros en los
años 50 y 60 -
Gonzalo Prieto, EF
Deportes "Análisis de la
carga externa en el
fútbol"). Y el mismo
estudio anterior habla
de que los
centrocampistas y gente
de banda realizan más
metros que defensas y
delanteros.
Pero iremos más allá y
un estudio de análisis
de futbolistas
centroeuropeo de 2002
nos habla de que la
mayor parte de esos 12
kilómetros, más de 3'4,
los hacemos caminando,
lo que supone algo más
de 30'. Un poquito
menos, unos 3'2 los
hacemos en carrera
suave (más de 25').
Casi 15', unos 2'5 km.,
los hacemos en
carrera continua.
10', unos 1'7 km., los
hacemos en carrera
intensa. 0'7 km., menos
de 90'', los hacemos en
carrera fuerte.
0'4 en carrera máxima
y 0'2 en desplazamientos
en otras direcciones
(atrás, lateral...). El
resto hasta los 90' de
juego estamos parados.
(Se entiende que cifras
medias de estudio de
numerosos futbolistas).
Zubillaga A (2006),
tomado de
rafabenitez.com, que
utiliza en nuestro país
alta tecnología para
valorar estos datos,
afirma que los jugadores
de media recorren unos
11196 metros, de los
cuales el 77,2% los
realizan en marcha, el
17,5% en carrera y el
5,3% a sprint, sumando
un 22,8% los esfuerzos a
alta intensidad.
Todo ello debe ser un
referente que debemos
valorar y tener presente
a la hora de plantear
nuestros trabajos de
resistencia en lo
relativo al “cuánto”.

¿Cómo? Intensidad.
Bases...
No debemos centrarnos
sólo en los metros para
planificar nuestros
entrenos. La intensidad
es una variable
absolutamente necesaria
y la frecuencia cardíaca
el método más accesible
y fiable para
considerarla.
Debemos entender que en
función del cuánto
y del cómo
lograré objetivos.
Mezclando estos dos
factores proponemos
(insistiendo que es una
propuesta personal de
quien os escribe y
que se basa tanto en los
estudios – no uniformes
en pautas con ciertas
variables – como en la
experiencia personal):
Trabajos de intensidad
baja
en los que nos movemos
entre el 40 y el 70% de
nuestra FC. máxima. En
estas intensidades
podemos trabajar
diversas duraciones, de
20’ ó 30' o superiores.
Serán trabajos en los
que buscamos
principalmente
regeneración (además
de propios del
calentamiento…) o en
algunos casos la
adaptación (tras
periodo de inactividad,
por ejemplo)
Trabajos de capacidad
aeróbica,
nos movemos entre 70 y
85% de la máxima,
fundamentan la base del
trabajo como vimos en
las cifras anteriores.
Planteamos ejercicios de
entre 6’ y 30’
aproximadamente.
Trabajos de potencia
aeróbica,
entre el 85 y 95%,
trabajos exigentes de 3’
a 6’. Son especialmente
interesantes para fases
de intensidad mantenida,
aportando recursos
físicos altamente
necesarios.
Trabajos anaeróbicos,
sin presencia de
oxígeno. Son básicos en
el fútbol. Oscilarían
entre los 30’’ y 3’si lo
que buscamos un trabajo
de tolerancia al
lactato.
Como sabemos, el láctico
es el “recurso” que el
organismo genera para
combatir esa ausencia de
O2. Pero su presencia
provoca situaciones
inestables, sin entrar
en detalles, a las que
debemos acostumbrar al
futbolista.
Y, por último, los
trabajos próximos ya a
la velocidad. Vitales.
Menores a 30’’ en los
que la fuente energética
son los recursos propios
del músculo ATP,
fosfatos… con
inicial formación de
lactato (alácticos
e inicios de formación).
La presencia de una u
otra vía dependerá de
factores como la
importancia en el juego
de fútbol, la edad, etc.
pero siempre
procuraremos trabajos
específicos, por
supuesto, con balón.
Y sólo una reflexión
más, fijémonos en el
fútbol la
dirección de
esos movimientos de
nuestros futbolistas. Es
decir, de esos trabajos
explosivos pensemos
cuántos son en línea
recta y cuántos, por el
contrario, llevan
parejos una
rectificación de la
trayectoria, un cambio
de dirección, etc.
El trabajo en paradas,
arrancadas, cambios de
dirección, etc. entiendo
que es vital dentro de
la planificación de
nuestros trabajos de
velocidad corta y
explosiva.
Añadido a ello, es
cierto que estos
trabajos son los que
convierten al fútbol
(entre otros) en un
deporte agresivo
físicamente e intenso
–siempre lo es más que
correr en línea recta-,
por ello la potenciación
muscular y articular
como fuente de
prevención (ya hablamos
de ello en las entradas
de fuerza) se convierte
en fundamental.
Grandes tipos de trabajo
Antes de entrar en las
especificidades de cada
edad, dividiremos en 4
tipos los trabajos que
plantearemos en las
sesiones de fútbol. Todo
ello es variable pero es
una manera de organizar
el trabajo en base a los
objetivos que buscamos
físicos, las situaciones
tácticas a mejorar, el
análisis del rival,
etc.
a) Juegos
globales,
aquellos que jugamos en
la realidad del juego
11x11 o con muy leves
variantes
b) Juegos
tácticos en
los que fragmentamos en
propuestas sistemáticas
las situaciones que se
dan en un partido
(contraataques, ataques
estáticos,
desequilibrios tácticos,
inferioridades…)
Ver entrada anterior en
Fútbol Asturiano sobre
este tipo de juegos
globales tácticos.
c) Pequeños juegos
específicos,
en espacios normalmente
reducidos, desde juegos
de posesión a rondo…
d) Trabajos
analíticos
son los que, aunque
tengan balón, presentan
trabajos aislados de
resistencia. Ej. Carrera
con balón, pasillos con
pautas...
