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Resistencia desde la base (1). Generalidades

Jueves 10 de Octubre de 2013
Carlos S. Calleja
@cscalleja

Comenzamos una serie de artículos dedicados a intentar reflexionar sobre cómo podemos trabajar la resistencia a lo largo de las diferentes edades de formación. Esta capacidad, básica para nuestro fútbol, requiere de una especial atención en función de la categoría en la que estemos, en base a la fase madurativa de nuestros jugadores y siempre para aprovechar los requerimientos específicos de nuestro deporte.

Intentaremos desterrar mitos, evitar errores y construir entrenos de calidad que ayuden a cumplir los requisitos básicos de una escuela de fútbol: 

1.     Contribuir a la educación y formación integral de nuestros chicos y chicas desde el deporte

2.     Favorecer el desarrollo motor en su sentido más amplio

3.     Mejorar las destrezas específicas del deporte del fútbol 

Todo ello desde la metodología más adecuada a la edad. 

Con estos artículos pretendemos completar otra serie ya publicada en FútbolAsturiano.es en la que hablábamos de Fuerza y Fútbol Base, completando las especificidades de las 4 capacidades físicas básicas (fuerza, resistencia, flexibilidad y velocidad) ingredientes del trabajo de condición física y su mejora (preparación física). 

Vamos a dividir este primer artículo de las generalidades en dos grandes bloques, por un lado lo relativo al volumen, es decir, cuanto deben extenderse los trabajos (parciales o totales) de resistencia (si es que en algún momento no se trabaja resistencia) para un óptimo control de cargas. 

Luego hablaremos de la intensidad, de cómo proponer esfuerzos de mayor o menor dosis. En las siguientes entradas veremos cómo esto variará en función de la edad – categoría, básico para tenerlo en cuenta. 

Acabaremos mencionando, de modo general, los 4 grandes bloques de ejercicios que plantearemos en los trabajos específicos de resistencia. 

¿Cuánto? Volumen. Bases... 

Numerosos estudios nos hablan de que un futbolista profesional senior puede desplazarse, de media, entre 11 y 13 kilómetros por partido. En el último partido de Liga de Campeones del Real Madrid contra el Copenhague, todos se movían por esas cifras, situándose entre los 11 y pico de Cristiano Ronaldo, los 13 de Di María o 10 de Benzema (redondeando)

A esto sólo añadir dos matices anecdóticos: esto no siempre ha sido así, es decir, hace años el número de metros era menor (se habla de entre 4 y 6 kilómetros en los años 50 y 60 - Gonzalo Prieto, EF Deportes "Análisis de la carga externa en el fútbol"). Y el mismo estudio anterior habla de que los centrocampistas y gente de banda realizan más metros que defensas y delanteros.

 Pero iremos más allá y un estudio de análisis de futbolistas centroeuropeo de 2002 nos habla de que la mayor parte de esos 12 kilómetros, más de 3'4, los hacemos caminando, lo que supone algo más de 30'. Un poquito menos, unos 3'2 los hacemos en carrera suave (más de 25'). Casi 15', unos 2'5 km., los hacemos en carrera continua. 10', unos 1'7 km., los hacemos en carrera intensa. 0'7 km., menos de 90'', los hacemos en carrera fuerte. 0'4 en carrera máxima y 0'2 en desplazamientos en otras direcciones (atrás, lateral...). El resto hasta los 90' de juego estamos parados. (Se entiende que cifras medias de estudio de numerosos futbolistas).

Zubillaga A (2006), tomado de rafabenitez.com, que utiliza en nuestro país alta tecnología para valorar estos datos, afirma que los jugadores de media recorren unos 11196 metros, de los cuales el 77,2% los realizan en marcha, el 17,5% en carrera y el 5,3% a sprint, sumando un 22,8% los esfuerzos a alta intensidad.

Todo ello debe ser un referente que debemos valorar y tener presente a la hora de plantear nuestros trabajos de resistencia en lo relativo al “cuánto”. 

¿Cómo? Intensidad. Bases... 

No debemos centrarnos sólo en los metros para planificar nuestros entrenos. La intensidad es una variable absolutamente necesaria y la frecuencia cardíaca el método más accesible y fiable para considerarla. 

Debemos entender que en función del cuánto y del cómo lograré objetivos. Mezclando estos dos factores proponemos (insistiendo que es una propuesta personal de quien os escribe y que se basa tanto en los estudios – no uniformes en pautas con ciertas variables – como en la experiencia personal): 

Trabajos de intensidad baja en los que nos movemos entre el 40 y el 70% de nuestra FC. máxima. En estas intensidades podemos trabajar diversas duraciones, de 20’ ó 30' o superiores. Serán trabajos en los que buscamos principalmente regeneración (además de propios del calentamiento…) o en algunos casos la adaptación (tras periodo de inactividad, por ejemplo) 

Trabajos de capacidad aeróbica, nos movemos entre 70 y 85% de la máxima, fundamentan la base del trabajo como vimos en las cifras anteriores. Planteamos ejercicios de entre 6’ y 30’ aproximadamente. 

Trabajos de potencia aeróbica, entre el 85 y 95%, trabajos exigentes de 3’ a 6’. Son especialmente interesantes para fases de intensidad mantenida, aportando recursos físicos altamente necesarios. 

Trabajos anaeróbicos, sin presencia de oxígeno. Son básicos en el fútbol. Oscilarían entre los 30’’ y 3’si lo que buscamos un trabajo de tolerancia al lactato.

Como sabemos, el láctico es el “recurso” que el organismo genera para combatir esa ausencia de O2. Pero su presencia provoca situaciones inestables, sin entrar en detalles, a las que debemos acostumbrar al futbolista. 

Y, por último, los trabajos próximos ya a la velocidad. Vitales. Menores a 30’’ en los que la fuente energética son los recursos propios del músculo ATP, fosfatos… con inicial formación de lactato (alácticos e inicios de formación).

La presencia de una u otra vía dependerá de factores como la importancia en el juego de fútbol, la edad, etc. pero siempre procuraremos trabajos específicos, por supuesto, con balón. 

Y sólo una reflexión más, fijémonos en el fútbol la dirección de esos movimientos de nuestros futbolistas. Es decir, de esos trabajos explosivos pensemos cuántos son en línea recta y cuántos, por el contrario, llevan parejos una rectificación de la trayectoria, un cambio de dirección, etc.

El trabajo en paradas, arrancadas, cambios de dirección, etc. entiendo que es vital dentro de la planificación de nuestros trabajos de velocidad corta y explosiva.

Añadido a ello, es cierto que estos trabajos son los que convierten al fútbol (entre otros) en un deporte agresivo físicamente e intenso –siempre lo es más que correr en línea recta-, por ello la potenciación muscular y articular como fuente de prevención (ya hablamos de ello en las entradas de fuerza) se convierte en fundamental. 

Grandes tipos de trabajo  

Antes de entrar en las especificidades de cada edad, dividiremos en 4 tipos los trabajos que plantearemos en las sesiones de fútbol. Todo ello es variable pero es una manera de organizar el trabajo en base a los objetivos que buscamos físicos, las situaciones tácticas a mejorar, el análisis del rival, etc. 

a) Juegos globales, aquellos que jugamos en la realidad del juego 11x11 o con muy leves variantes 

b) Juegos tácticos en los que fragmentamos en propuestas sistemáticas las situaciones que se dan en un partido (contraataques, ataques estáticos, desequilibrios tácticos, inferioridades…)

Ver entrada anterior en Fútbol Asturiano sobre este tipo de juegos globales tácticos. 

c) Pequeños juegos específicos, en espacios normalmente reducidos, desde juegos de posesión a rondo… 

d) Trabajos analíticos son los que, aunque tengan balón, presentan trabajos aislados de resistencia. Ej. Carrera con balón, pasillos con pautas...

 

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