El Real
Oviedo araña un punto del
Cerro del Espino, en un
partido dominado por el
filial colchonero, que
regaló el gol del empate
tras un error defensivo que
aprovechó Aquino.
1.- Atlético de Madrid "B":
Bono; Manquillo, César Ortiz
(A), Mongil, Tiri; Thomas,
Saúl (A); Omar (Ndoye, 74’),
Óliver (Fer, 87’), Pedro; y
Gerard (A) (Iván, 58’).
1.- Real Oviedo:
Dani Barrio; David, Álvaro,
Mantovani, Javi Cantero;
Aitor Sanz, Iker (Aquino,
67’), Cerrajería (A), Iván
Rubio (Jandro, 57’); Josep
Señé (Pascual, 57’) y Diego
Cervero.
Árbitro: Perdigones
Pacheco. Comité andaluz.
Goles: 1-0 m. 27
Pedro Martín; 1-1 m. 80 Dani
Aquino.
Incidencias: Cerro
del Espino. Césped en buen
estado. Unos 1.300
espectadores, con más de 400
aficionados asturianos.
Salían del vestuario, ya pasados por la ducha, de uno a uno los
jugadores del Atlético de
Madrid B. La misma cara, el
mismo gesto, la misma
decepción. Saludaban a
familiares y amigos,
conocidos y periodistas, y
todos coincidían en las
primeras palabras: “No me lo
puedo creer”. En sus rostros
se podía ver un amplio
paisaje de pura agonía y
contrariedad. No daban
crédito a lo que había
sucedido en la recta final
en el Cerro del Espino. El
filial colchonero, que tan
bien había manejado el ritmo
del partido y había impuesto
su superioridad tanto en el
campo como en el marcador,
cerraba los 90 minutos de
partido con un único punto,
al dejarse empatar a diez
minutos del final con un gol
de Dani Aquino, surgido de
la nada.
Los primeros minutos sobre el césped de Majadahonda dejaron una
clara lectura no muy difícil
de extraer.
Independientemente de que el
Real Oviedo ocupara las
plazas de playoff y el
Atlético de Madrid B esté
más cerca del descenso que
del ascenso, ambos equipos
demostraron desde el
arranque un profundo respeto
por el rival, sin atender al
potencial de cada equipo. El
miedo era algo que se podía
notar. No existían
frivolidades y ambos
conjuntos guardaban lo mejor
posible sus espaldas para ir
tanteando las expectativas
que tenían sus propios
entrenadores.
En medio de todo este respeto, el Atlético de Madrid B sacaba la
cabeza de la tierra para ir
haciéndose dueño del control
del partido. Tal y como se
desplegaron en partidos
anteriores en casa, el
filial se gustaba con el
balón en los pies. Cambiaban
la anécdota de buscar a
Pedro en el desmarque y
preferían usar a Saúl y
Óliver Torres para asociarse
y llegar con muchísima más
facilidad. Surtía efecto, el
Atleti lo conseguía pero la
ocasión no llegaba. Pasaron
hasta 25 minutos de partido
sin que el filial colchonero
y el Real Oviedo probaran
fortuna de cara a portería,
hasta que minutos después
Perdigones Pacheco anulara
un gol en posición de fuera
de juego a Gerard Oliva, por
escasos metros.
Instantes después, una asociación de Pedro Martín con Saúl Ñíguez
daba con el gol del
delantero andaluz, que
cruzaba para marcar el
primero de la mañana. Con la
ventaja en el marcador, el
Atlético de Madrid B jugó
con mayor comodidad, probaba
con más tino al guardameta
rival y dominaba los tiempos
del partido con un Thomas
que controlaba las subidas
de jugadores como Señe.
En el segundo tiempo, el Real Oviedo disfrutó de su primera ocasión
entre los tres palos del
partido. No llegó hasta el
minuto 52 de partido, aunque
fue una mera anécdota que
podría haberse quedado en
nada si Óliver Torres
hubiera acertado con su
disparo o habiendo
descargado hacia Gerard
Oliva una jugada personal
tras regatear hasta a 3
rivales del Real Oviedo.
Llegaban los primeros nervios, propiciados por varias pérdidas y
algún que otro error en
defensa. Coincidía, además,
con el show que Perdigones
Pacheco llevaría a cabo, no
señalando algunas faltas muy
claras sobre los jugadores
del Atlético de Madrid B. Si
bien es cierto, el colegiado
andaluz perdonó la tarjeta
roja a Gerard Oliva por
controlar el balón con el
brazo, ya que había recibido
minutos antes una amarilla.
Quizás por este suceso, Santaelena decidía dar relevos. Daba
entrada a Iván Sánchez por
Gerard, que se marchaba
visiblemente enfadado al
banquillo. A priori, el
cambio traía aire fresco al
equipo, pues el jiennense no
daba sensaciones de haber
salido de una lesión. Iván
mareaba por completo a su
par. No podía detenerle. Una
finta por aquí, otra por
allá. La grada disfrutaba
con el juego del equipo. Sin
embargo, con el paso de los
minutos, la pérdida de una
referencia ofensiva ayudaba
al Real Oviedo, que veía más
claro la posibilidad de
sacar el balón jugado y no
estaba tan presionado.
Precisamente, de esta manera, el Real Oviedo consiguió el tanto que
empataría el partido. Un
balón en largo del
guardameta Dani Barrio
botaba y César Ortiz lo
dejaba correr, confiado en
que Bono llegaría a él. El
guardameta marroquí se quedó
a media salida y Dani Aquino
remataba por encima de él
con un cabezazo.
Restaban diez minutos para el final y todo apuntaba a que el
marcador no se movería.
Aunque finalmente fue así,
el filial colchonero estuvo
cerca de mover el marcador.
Pedro Martín robó la cartera
a Mantovani a falta de tres
minutos para el final y se
plantó solo ante Dani
Barrio, pero su disparo se
marchó muy desviado.
Perdigones Pacheco señaló el
final de los 90 minutos
mientras los jugadores del
Atlético de Madrid B miraban
el reflejo del marcador.
Unos cuantos se marchaban
cabizbajos, sin creer el
resultado. Otros pocos, se
acercaron al árbitro para
hacerle ver su descontento
con el arbitraje final. La
realidad marca que el filial
colchonero consigue un único
punto que no sabe a nada y
que mejora mucho menos la
dinámica de un equipo que
está trabajando de una forma
excepcional.