El
Avilés logró el punto que necesitaba en un partido que tenía
ganado con solvencia al borde del noventa. Los blanquiazules
acabaron sufriendo en un descuento loco y el Pontevedra rescató
un empate que celebró de inicio pero que en principio no le vale
para
jugar la fase de
ascenso

2.- Pontevedra
C.F.: Marqueta; Miki Bosch (Álvaro Pérez,
min.70), Montoro (Víctor Eimil, min.77), Alain
Ribeiro; Vidorreta, Facu Ballardo (Rubén López,
min.58), Yelko Pino, Alberto Gil (Luisao,
min.58); Diego Gómez, Álex “Compa” y Joao
Resende (Álex González, min.46)
2.- Real Avilés Industrial C.F.: Álvaro
Fernández; Campabadal (Guzmán, min.74), Eze,
Babin, Carmona, Osky; Adri Gómez, Kevin Bautista
(Gete, min.84); Berto Cayarga (Isi Ros, min.88),
Álvaro Santamaría (Uzkudun, min.74) y Quicala
(Raúl Rubio, min.84)
Equipo arbitral: Rubén Ruipérez Marín,
asistido en las bandas por Julián Sánchez y
Javier López. Cuarto árbitro: David García.
Comité castellano-manchego. Amarillas para los
locales Álex “Compa”, Vidorreta y Alex González
y para los visitantes Eze, Lolo Escobar
(entrenador), Adri Gómez, Campabadal e Isi Ros.
Expulsó con roja directa al visitante Osky.
Goles: 0-1 min.4 Kevin Bautista; 0-2 min.49
Álvaro Santamaría; 1-2 min.95 Alain Ribeiro; 2-2
min.114 Álex “Compa”
Incidencias: Pasarón. Terreno de juego en
mal estado. 7.582 espectadores, con presencia de
aproximadamente 150 aficionados avilesinos.



Final feliz para
el Avilés, que seguirá un año más en Primera
RFEF tras completar un partido muy serio en
Pontevedra, que tuvo su punto de agonía tras un
largo añadido cuyo guión habría firmado
cualquier mago del suspense. Los avilesinos
golpearon al inicio de cada parte y minimizaron
a un rival que sólo encontró puerta en el tiempo
de prolongación, aunque su arreón final no fue
suficiente para asegurar un playoff que
celebraron de inicio pero del que pueden salir
tras producirse una confusión con el criterio de
desempate.
La novedad más destacada en el once blanquiazul
fue el regreso de Álvaro a la portería,
resguardado por una defensa de cinco con
Campabadal y Eze reforzando el perfil diestro y
quedando Santamaría como referencia en punta,
cayendo Cayarga y Quicala a las bandas.
No pudo empezar mejor el partido para el Avilés,
que superado el tercer minuto de partido sacó
partido de la primera incursión de Berto Cayarga
por la derecha. El envío le cayó tras un rechace
a Kevin Bautista, que la enganchó con la derecha
a la altura del punto de penalti para marcar un
gol psicológico, golpeando tanto al Pontevedra
como a los rivales directos.
Los locales pasaron a tener el balón pero lo
hicieron de forma estéril durante toda la
primera mitad. El Avilés, bien posicionado, tiró
de practicidad y durmió el partido cuando pudo,
dejando a los granates a cero en lo que a tiros
entre los tres palos se refiere. Un intento de
Alberto Gil desde la izquierda que impactó en
Campabadal fue la mejor opción local superada la
media hora.



El 64% de posesión
del rival no preocupó a los blanquiazules, que
dispusieron de las mejores ocasiones en el tramo
final de la primera mitad, primero con un gran
disparo lejano de Kevin Bautista que impactó en
el larguero y ya en el descuento con un remate
de Berto Cayarga.
Rubén Domínguez movió el banquillo al descanso,
dando entrada a Álex González y adelantando la
posición de un Alain Ribeiro que estuvo incómodo
en el perfil izquierdo de la retaguardia
pontevedresa. El Avilés siguió a lo suyo y
repitió el guión del inicio de partido,
golpeando por segunda vez, esta vez de la mano
de Santamaría, que maniobró en la frontal y se
sacó un disparo de zurda que sorprendió a
Marqueta. Ventaja doblada y más tranquilidad aún
en una tarde que estaba siendo más plácida de lo
previsto.
El Pontevedra siguió moviendo el banco pero no
encontró soluciones para inquietar a un Avilés
eficaz arriba y solidario atrás. A un cuarto de
hora del final, justo antes de la pausa de
hidratación, un par de escarceos de Luisao
parecieron despertar a la grada local. Las
remontadas de Ourense y Talavera no preocupaban
tanto a los avilesinos, mucho tenían que cambiar
las cosas para encajar tres goles de un rival
cada vez más presa de la ansiedad.
Pero en el fútbol no se puede dar nada por
sentado y una tangana provocada por Isi Ros nada
más incorporarse encendió los ánimos y tuvo
daños colaterales, viendo Osky la roja directa
por hablar más de la cuenta. No tardó el
Pontevedra en echar más leña, recortando
distancias en el quinto de los doce minutos
iniciales de añadido, gracias a un remate de
cabeza a bocajarro de Alain Ribeiro.
Poco después, el FVS corrigió la segunda
amarilla para Isi y la revisión alargó aún más
el descuento, que todavía tenía preparada otra
sorpresa en forma de empate local, tras un
centro desde la izquierda cabeceado por Alain y
remachado por Compa en boca de gol. Fueron
momentos de tensión y agonía para unos y otros,
el Avilés tenía claras las cuentas y evitó la
derrota que le habría llevado a Segunda RFEF,
mientras que el Pontevedra tuvo que profundizar
algo más con la calculadora, celebrando sobre el
césped un empate que parecía valerle,
amparándose en una normativa un poco ambigua,
pero la quinta plaza es para el Castilla.
Punto final en la temporada y seguido en la
categoría para un Avilés que dio la talla en el
partido decisivo y que desde mañana empezará a
preparar una nueva campaña en el tercer escalón
del fútbol español. Temporada de aprendizaje y
para coger experiencia, no sin sobresaltos, que
dará paso a una segunda que se presenta como una
buena oportunidad para consolidarse.