Los blanquiazules recibirán (sábado, 18:30 horas) a un
Guadalajara con problemas de impagos que marca el límite con
los puestos de descenso. Una victoria sería prácticamente
definitiva para la permanencia

Penúltima cita
casera para el Avilés y oportunidad para dejar
la salvación más que encarrilada ante un rival
directo que está librando una batalla por la
supervivencia dentro y fuera del campo. El
Guadalajara se sitúa cinco puntos por debajo de
los avilesinos, que tienen menos presión, pero
no deben relajarse para afrontar un duelo que,
en palabras de Lolo Escobar, “es el último
partido de la temporada para nosotros”.
Otro de los retos blanquiazules será conseguir
enlazar por primera vez cinco jornadas sin
perder, algo que sí logró el Dépor entre finales
de febrero y finales de marzo. Por segunda
semana consecutiva, toda la plantilla estará
disponible para intentar lograrlo, algo que
garantiza la competencia para entrar en un once
que el técnico parece tener perfilado,
resultando “difícil hacer cambios cuando un
equipo está en una dinámica buena”. También
tiene claro el papel de Javi Cueto, aunque
considera que quizá está siendo “injusto” con el
delantero, que presenta una estadística de goles
por minutos jugados a la altura de la élite.




Hasta ahora todo
han sido “finales”, y lo que queda también,
aunque “queremos que esta sea la última”.
Escobar confía en su equipo tras liberarlo del
bloqueo mental y considera que “puede ganar a
cualquiera”, “compite todos los partidos y tiene
la energía que ahora mismo hace falta”; en
definitiva, ve a los suyos “en un punto muy
chulo para competir”.
El hecho de jugar en casa tiene una importancia
capital a estas alturas y Lolo dejó hecho el
titular: “El Román Suárez Puerta dictará
sentencia”, una frase que vale tanto para
encabezar previas como para hacer un llamamiento
a la afición, que volverá a jugar un papel
importante para inclinar el campo del lado
realavilesino.



El rival: en
apuros deportivos y económicos
Un debutante con objetivos similares al Avilés
que no comenzó con mal pie, hasta el punto de
que el choque con los blanquiazules en la sexta
jornada fue un duelo entre el cuarto y el
quinto. A partir de entonces, el Dépor se fue
cayendo y empezó el año como colista; el relevo
en el banquillo les dio cierto aire a partir de
febrero, aunque no el suficiente para salir de
la “zona roja”.
Han pasado de la racha de cinco partidos sin
perder a sumar únicamente cuatro puntos de los
últimos quince, conviviendo además con una
situación extradeportiva muy delicada, que se
volvió a poner de manifiesto esta semana a
través de un comunicado en el que se detallaron
las mensualidades y primas pendientes de cobro.
La situación es crítica y el presidente, Carlos
Dávila, reiteró este jueves que la venta es la
única solución para garantizar el futuro del
club morado. Las explicaciones no convencen a
los capitanes, que han reflejado un gran
descontento de la plantilla con la propiedad,
encabezada por el empresario argentino Néstor
Díaz.
El míster Juanvi Peinado es consciente de que
este escenario “no ayuda”, a la vez que reconoce
que están ante “el partido más importante del
año”, y no duda en elogiar la “calidad humana y
profesional” de sus jugadores, que han mantenido
el nivel competitivo. Otra piedra en el camino
son las lesiones: el destacado atacante Salifo
Mendes y el extremo Javi Gómez rompieron el
cruzado recientemente, mientras que Toño Calvo y
Álex Cañizo tampoco estarán disponibles.
Los alcarreños apurarán sus opciones intentando
ser fieles al estilo propositivo con balón que
defiende su entrenador. En el apartado goleador,
el testigo de Salifo lo ha recogido Unax
Álvarez, que en las últimas diez jornadas ha
marcado los ocho tantos que suma en total. Será
uno de los hombres a vigilar en un duelo que
enfrentará a los dos equipos más goleados del
grupo.