El libro "Entre Llanes y Ribadesella: Memorias de un
Naufragio" relata la historia de un joven jugador del Grisú
que despuntaba a sus 15 años y que iba a fichar por el
Oviedo

Plantilla del Grisú juvenil - Temporada 1970/71
- En el campo del Masaveu
De izquierda a derecha. Arriba: Uría, Lera, Toni,
Manolo, Ramón, Maño y Desconocido.
Abajo: Desconocido, Jere, Fernando Llaca, Prada,
Luisin, y José Antonio.
Llegar al fútbol
profesional es un camino extremadamente difícil.
No existe una cifra exacta, pero se estima que
apenas uno de cada mil jugadores logra alcanzar
la Primera o Segunda División. Uno de ellos pudo
haber sido Fernando Llaca, natural de Hontoria,
cuya prometedora carrera quedó truncada
trágicamente en enero de 1972, cuando falleció
en el naufragio de un pesquero a la entrada del
puerto de Ribadesella.
Su historia ha
sido rescatada en el libro “Entre Llanes y
Ribadesella: Memorias de un Naufragio”,
escrito por su sobrino, el ovetense Manuel
Llaca. “Mi tío era zurdo y destacaba muchísimo,
decían que con diez años dejaba sentados a los
de dieciocho”, recuerda el autor. En aquel
accidente también perdió la vida su abuelo,
mientras que su padre fue el único
superviviente.
Fernando Llaca no
comenzó a jugar de forma federada hasta los 15
años, cuando fue incorporado al Grisú C.F.,
equipo que entonces jugaba en La Colonia y que
hoy en día lo hace en Cerdeño. Su llegada al
club se produjo de manera peculiar, gracias a la
recomendación de un estudiante de magisterio a
un directivo que dormía en la misma pensión. “Le
pagaban el alojamiento para que pudiera quedarse
a dormir de sábado a domingo y así compaginar el
fútbol con su trabajo en la mar entre semana.
Fue el pacto que tuvo con su padre y su abuelo”,
explica Manuel Llaca.
Su talento no tardó en hacerse evidente. Con
apenas 15 años, siendo juvenil, fue convocado
con el equipo regional para un partido
importante ante un conjunto de las Cuencas. El
resultado no pudo ser mejor: victoria y dos
goles suyos. Por entonces, el entrenador del
Real Oviedo, Eduardo Toba, seguía muy de cerca
su progresión. “Fue a verlo en varias ocasiones
e incluso entraba al vestuario para felicitarle.
El día que jugó con el regional se enfadó y
advirtió que lo iban a estropear. Tenían un
acuerdo para que fichase por el Oviedo para la
temporada 1972/73”, relata el autor,
Sin embargo, aquel prometedor futuro nunca llegó
a materializarse. El naufragio de enero de 1972
puso fin a una vida y a una carrera que
apuntaban alto. En su memoria, el Grisú C.F.
organizó durante siete años el Memorial Fernando
Llaca y entregó a su familia una camiseta del
club con el escudo bordado. Ahora, su historia
pervive en las páginas del libro de Manuel
Llaca, que recupera no solo la figura de un
futbolista con gran proyección, sino también la
memoria de una tragedia que marcó a toda una
familia. El libro puede adquirirse en Amazon
aquí.





