
El Avilés cierra la temporada en Pasarón (sábado, 18:30) sabedor de que con un punto no tendría que mirar a otros campos para asegurar la salvación. Todos disponibles para “roelo” ante un Pontevedra que se juega el playoff y que suma diez empates en casa
No se pudo resolver antes y tendrá que decidirse en la última jornada, la irregular campaña de estreno en Primera RFEF del Real Avilés llegará a su fin este sábado en Pontevedra, en una jornada unificada en la que las taquicardias están aseguradas por arriba y por abajo. En la parte que toca a los blanquiazules, jugadores y técnicos han estado muy involucrados en su última semana de trabajo, que en palabras de Lolo Escobar ha sido “más psicológica que de cosas tácticas”, teniendo claro que este tipo de partidos son “de competir”. Escobar no quiere hablar de porcentajes de opciones ni estará pendiente de otros marcadores y destaca que “los únicos que dependemos de nosotros mismos somos nosotros”. Tampoco espera favores, pues “nadie va a ayudarnos” y “bastante tenemos con lo nuestro” en Pasarón, donde “tienes que ir a ganar”.



En caso de no salir el plan, conviene recordar que una victoria de Osasuna B ante el Mérida convierte al Avilés en beneficiario de todos los posibles empates a 43 puntos. En el otro lado del ring están Ourense y Talavera, que van “en el mismo pack”, esto es, no vale que falle solo uno en caso de derrota avilesina y no triunfo del filial rojillo, ya descendido. Para no mirar demasiado a la calculadora, uno de los factores clave será atinar en la confección del once. Con todos disponibles y sabiendo que esta semana pesa más lo emocional que lo puramente futbolístico, el entrenador blanquiazul da “mucha importancia a la veteranía en este tipo de partidos” e intentará acertar con los que “estén más fuertes” y “sepan jugar con la presión”, teniendo claro que “el que no le guste jugar con este ambiente que se dedique a otra cosa”. Tras el bajón post-Barakaldo, es entendible el descontento de todos los implicados, “pero esto va de levantarse y de ir a por todas”, en una batalla final en la que los avilesinos no estarán solos, pues se cuenta con la presencia de aficionados blanquiazules, que podrían llegar a los dos centenares.



El rival: no quieren irse de vacaciones El Pontevedra afrontó el regreso a la categoría con el objetivo primordial de la permanencia y lo consiguió con creces, permitiéndose el lujo de centrarse en la lucha por el playoff en el tramo final de temporada y soñando con prolongar la competición como mínimo dos partidos más. Pese a la contundente derrota encajada en Tenerife el pasado domingo, se plantan en la última jornada en un escenario favorable, pues en caso de mantenerse el cuádruple empate con Castilla, Ponferradina y Barakaldo, los lerezanos quedarían por encima. Sus cuentas están claras, ganando se meten, mientras que el empate podría valerles en caso de que fallen al menos dos de los rivales directos. Si bien la estadística no importa mucho en jornadas como esta, como bien quedó demostrado con la condición de “mal visitante” del Barakaldo, en el caso del Pontevedra llama la atención la decena de empates que han cosechado en Pasarón, donde por otra parte únicamente fue capaz de ganar el Tenerife en la tercera jornada. Aunque no estaba en las cábalas de muchos a principio de temporada, el hecho de estar metidos en la pomada por quedar entre los cinco primeros ha movilizado a la “marea granate”, que tratará de superar la mejor cifra de asistencia en esta campaña, que fue de 8.500 espectadores ante el Racing de Ferrol, aprovechando las promociones realizadas por el club esta semana. Sobre el césped, Rubén Domínguez no podrá contar con el luanquín Miguel Cuesta por sanción. El técnico tampoco podrá sentarse en el banquillo, pues su expulsión en Tenerife llevó aparejada una sanción de dos encuentros.















