El domingo alcanzó en Navia su partido 600 con el primer equipo del Luarca, equipo en el que lleva jugando desde alevines
No hay dato exacto, pero hay muy pocos jugadores, seguramente un porcentaje inferior al 1%, que solo hayan vestido la camiseta de un club a lo largo de su trayectoria deportiva. Uno de ellos es Efrén Méndez, que además lleva veintidós temporadas consecutivas en el primer equipo del Luarca, con el que jugó su partido 600 el pasado domingo en El Pardo ante el Navia (3-0). Ya es, de forma destacada, el jugador con más partidos de la historia del club, seguido por otras leyendas del Luarca como Jesús Pérez-Villamil Luiña (464), José M. Fernández Rodríguez «Pirri» (406), Jenaro Faustino Suárez Álvarez (366) o Ramón Crespo Novo (292).
Efrén lo lleva con naturalidad, «como no conozco otra cosa… pero lo pongo en perspectiva y son muchísimos partidos. Para mí es un orgullo que me lo reconozcan por Luarca y que la gente me anime a seguir y esté conmigo». El dato lo aportó Cipri, autor de varios libros de la historia del Luarca.
One club man del Luarca
Así lo llaman los británicos, hombre de un solo club para los que no hablamos inglés. Efrén nació en Trelles, una parroquia del concejo de Coaña con menos de 300 habitantes, aunque se crió en Luarca, «mis primos vivían e iban al colegio aquí y yo me crié con ellos. Mi madre venía a cuidarnos todos los días y luego volvíamos a casa de noche a dormir. Estuvo muchos años llevándome y trayéndome. Se sacrificó la de Dios. Ahora tenemos buena carretera y se tardan 25 minutos, pero antes no era así».

Luarca C.F. en Santa Cristina de Lena – Temporada 2004/05
De pie: Marcos, Dieguito, Diego Arias, David, Carlos Presa y Víctor.
Agachados: Rubo, Isaac, Berto, Efrén y Dani.
El 27 de marzo de 2005 es una fecha que tiene grabada. Todavía era juvenil de primer año cuando Cabanas decidió darle la oportunidad de debutar con el primer equipo en Santa Cristina de Lena, en un encuentro de Primera Regional que terminó con empate a dos. «Era su último partido como entrenador y yo creo que lo intuía. Me puso de titular por la norma de los sub-21 y marqué un gol», rememora. Aquella actuación no pasó inadvertida para Morado, que tomó las riendas del equipo a continuación. «Había visto el partido y me dijo que a partir de entonces iba a ir con ellos». Efrén terminó aquella temporada en la primera plantilla y celebrando un ascenso a Preferente.
Fue el primero de muchos momentos inolvidables. En más de dos décadas jugó en Primera Regional, Regional Preferente -ahora Primera AF- y la Tercera RFEF, categoría en la que llegó a competir durante ocho temporadas. Vivió varios ascensos, dos de ellos a Tercera con Iván Palacios y Javi Prendes, y también la cara más amarga del fútbol con varios descensos. Pero nunca encontró un motivo suficiente para marcharse, «cuando salí de juveniles, con la norma de los sub-21, estaba más cotizado y hubo interés, pero nunca llegó nada que me hiciese plantearme irme. Estaba muy a gusto en Luarca», explica. Con el paso de los años, la posibilidad de cambiar de aires fue perdiendo fuerza hasta desaparecer.
El tiempo también ha cambiado también su papel dentro del vestuario. Aquel adolescente que miraba con admiración a los veteranos como Carlos Presa, Marañón… es ahora el capitán y la referencia para los más jóvenes. «A veces pienso cómo me verán a mí los chavales de ahora. Yo los veía muy mayores y les tenía muchísimo respeto», señala. Ahora es él quien comparte vestuario con futbolistas a los que conoció siendo niños, «el fútbol ha cambiado, se aguanta más tiempo jugando y quizá ya no existe tanto respeto como antes, pero personalmente siempre me he encontrado muy bien con toda la gente que viene al Luarca. Tuvimos siempre buenos vestuarios».

El fallecido Iván Palacios y Efrén en el campo de El Pardo
Entre los recuerdos que guarda con especial cariño aparece una tarde en El Nora, con Iván Palacios en el banquillo. El Luarca ocupaba la última posición en Tercera y atravesaba una situación delicada. Efrén entró desde el banquillo y marcó dos goles que ayudaron a cambiar el rumbo del equipo, «a partir de ahí cambió la dinámica. Conseguimos salvarnos y hacer una base buena», recuerda. También conserva muy presente el ascenso a Tercera tras ganar al Racing de Sama que dirigía José Enrique, al que derrotaron por 1-4 a domicilio, y aquella tarde en la que, siendo juvenil de segundo año, firmó un gol por la escuadra y una asistencia contra el Andés, «entonces iba mucha gente al campo y cuando salía a revolver al final le prestaba a la gente de aquí».
Si tiene que elegir temporadas especiales, menciona su primer ascenso con Palacios, cuando anotó más de veinte goles en su primer año como sénior, y una campaña a las órdenes de Pablo Lago en la que el equipo estuvo cerca de disputar el playoff. «Jugaba con Pablo Díaz, Saavedra, Guillermo… Yo era el capitán, gracias a que me respetaron los galones. Jugué de carrilero y me encontré muy bien», señala.
«Mi ilusión de niño no era jugar en el Barça o el Madrid, era jugar en Tercera con el Luarca»
Son recuerdos que superan incluso las aspiraciones que tenía cuando era niño. «En el colegio, siendo alevín, nos hicieron escribir en un papel qué queríamos conseguir. Muchos pusieron que querían jugar en el Barça o el Madrid, pero yo escribí que mi ilusión era jugar con el Luarca en Tercera», revela. No solo cumplió aquel sueño, sino que acabó convirtiéndose en uno de los grandes nombres de la historia del club.
No todo han sido alegrías. El descenso de la pasada temporada fue muy duro, «teníamos un proyecto ambicioso y mucha ilusión. Empezamos con mal pie en la Copa y entramos en una dinámica de perder de la que no fuimos capaces de salir», lamenta. También le duele recordar a personas importantes para el club que han ido quedando por el camino, como Luiña, Iván Palacios o Julio, nombres que forman parte de su carrera y también del Luarca.
Aquella decepción estuvo muy cerca de poner fin a su carrera. De hecho, durante el verano tenía prácticamente tomada la decisión de colgar las botas. «Después de lo mal que lo pasé el año pasado, lo tenía decidido, pero el presidente -con qu me dijo que no podía dejarlo con un descenso», confiesa. Y aceptó continuar una temporada más. Ahora, a sus 38 años, reconoce que el final está cada vez más cerca aunque físicamente se ve bien y considera que tiene nivel para la categoría, «pero no quiero que la gente se quede con un recuerdo mío arrastrándome por el campo». No se atreve a anunciar una despedida definitiva, aunque admite que «puede que esta sea la última».
De momento, su objetivo es revertir el mal arranque de temporada que ha tenido el Luarca en el grupo 1º de Segunda AF. A pesar de ello, Efrén considera que tienen buen equipo, «hay entrenador y muchas caras nuevas, estamos haciéndonos todavía un poco. Yo mismo empecé jugando de lateral porque hubo que parchear algunas posiciones, pero estoy seguro de que vamos a ir para arriba», asegura.

«Para mí el fútbol va antes que todo»
Jugar al fútbol requiere un compromiso importante. Buena parte del verano ocupado, fines de semana entregados de septiembre a mayo, muchas noches de entrenamiento… algo que cuando llegas a una edad puede ser un factor que te anime a colgar las botas. Efrén tiene claro que su compromiso con el Luarca va más allá de los domingos y está acostumbrado a organizar su vida alrededor del fútbol, compaginándolo con su pareja, sus amistades y su trabajo como Policía Local en el concejo de Aller. «Soy muy recto y muy disciplinado. Para mí el fútbol va antes que todo. Sacrificamos muchos viajes, fiestas… pero no hay mejor sensación que llegar a casa después de sentir que lo hiciste bien y eso me lo compensa todo. Hay mucha gente que no ve el esfuerzo que supone y si te gusta, intentas no faltar nunca», explica.
Cuando llegue la retirada, tiene claro que necesitará desconectar durante un tiempo, «llevo tantos años atado a esto que no sé si voy a sentir alivio por poder hacer planes con mi pareja y disfrutar de otras cosas, o si me va a picar el gusanillo y tendré que entrenar algún equipo o seguir jugando de alguna manera». Tiene el título de entrenador de nivel 1, aunque todavía no sabe si acabará utilizándolo. Por ahora, sigue disfrutando de cada entrenamiento y de cada partido, consciente de que el final de su carrera está más cerca que nunca.
Va camino de cumplir 22 años del debut con gol en Santa Cristina de Lena, de aquel adolescente que cumplió su sueño de llegar a jugar en el primer equipo del Luarca en Tercera División. Hoy es el futbolista con más partidos de la historia del club, una leyenda en la localidad que se crió y un ejemplo para los más jóvenes, con una historia que demuestra su pasión por el fútbol y lealtad al Luarca CF. Y es que su historia no se entiende sin el Luarca. Y la historia del Luarca ya no se entiende sin Efrén Méndez.