El conjunto de la capital,
que cambió once y entrenador al descanso, se
llevó sin demasiados apuros el Aniceto Campa
ante un Marino poco incisivo que solo funcionó a
arreones.

Victoria
para el Real Oviedo en el partido disputado con
motivo del decimonoveno Memorial Aniceto Campa
de Lugones, un clásico en la pretemporada de los
azules que peligró este año debido a la carga de
partidos del conjunto azul. Con sendos
compromisos sábado y domingo, se esperaba un
equipo con menos jugadores de la primera
plantilla carbayona pero al final Pacheta
presentó un once parecido al del resto de
partidos de pretemporada. El Marino por su parte
formó con hombres que en su mayoría siguen del
año pasado más algún fichaje.
Comenzó el Oviedo con el ex-marinista Dani
Barrio en portería, defensa del Vetusta con
Negredo como invitado especial acompañando a
Peña, Riki y Álvaro, centro del campo
experimental (y de excelente resultado) con
Pelayo y Pablo Espina, bandas para Jandrín y
Nano y Manu Busto y Martins como referencias en
ataque. Por parte luanquina quirós dispuso al
otrora portero carbayón Rafa Ponzo, con una
defensa conformada por Saavedra y Pantiga en el
eje y Luis Cuenca y Guaya como laterales;
Castaño y Mario Prieto sustentaban el mediocampo
abierto en bandas por Titi y Jony que buscaban a
los delanteros Hermes y Pablo Carnero.
El partido en la primera parte tuvo claro tinte
oviedista con continuas jugadas de ataque de los
carbayones. Un Manu Busto inspirado buscaba
resarcirse del incidente del Ruta de la Plata
zamorano y creó constante peligro uniéndose a la
movilidad en bandas de Nano y Jandrín y a la
agobiante presión de Matar Diop "Martins" que
fue, junto a los hombres de banda, el que
dispuso de mayor número de ocasiones incluido un
disparo al larguero. El Marino por su parte no
se encontraba cómodo en el mediocampo y no
consiguió enlazar más que alguna jugada de
contraataque sin tirar prácticamente entre
palos. El gol de la primera parte llegó en una
carrera de Nano disputándole un balón largo a
Pantiga, que chocó con Rafa Ponzo en la salida
de éste dejando el balón manso y en dirección a
portería para que el andaluz del Oviedo solo
tuviese que empujarla.
Terminó la primera parte y llegó el carrusel de
cambios, el Real Oviedo cambió de tal forma que
se podría decir que el Aniceto Campa fue un
triangular ya que además de los 11 hombres de
campo cambió el entrenador y Toño Velázquez tomó
el relevo de Pacheta en la dirección técnica.
Presentó el Real Oviedo en este segundo tiempo a
Adrián bajo palos, Efrén y Toyos en el eje de la
zaga con Secades y Tato como laterales, en
mediocampo trabajaban Jaime, Davo y Coutado con
Chamorro y Omar en bandas y Héctor Mendez de
delantero tanque. Por su parte, José Luis Quirós
dió entrada a Davo, Queipo, Álex, Pablo, José
Ángel, Sergio Prendes y Chicho Villanueva.
La segunda parte comenzó de cara para el Real
Oviedo ya que Chamorro consiguió plantarse solo
ante Davo y, a pesar de que el meta rechazó su
primer disparo, el balón le quedó franco al
delantero para empujarla y poner el 2-0 en el
marcador. A partir de ahí, arreón del Marino que
consiguió dominar por completo el partido,
llegando a empatarlo. El primer gol luanquín
llegó tras un penalty de Secades (que fue
expulsado por el colegiado) transformado por
Hermes. Poco después Chicho Villanueva se
encontraba con un balón en el área y no perdonó
tras regatear a Adrián. Con el partido que
parecía iba a decantarse del lado marinista,
otro penalty, esta vez cometido sobre Omar, le
sirvió a Davo para establecer el definitivo 3 a
2 en el luminoso. Tras algún intento desacertado
de Pablo a centro de Queipo, lo único reseñable
fue que el Marino se quedó con nueve jugadores,
primero por expulsión del propio Queipo
presumiblemente por protestar (tras un balón a
saque de banda el árbitro sorprendió a propios y
extraños echando al ex candasín que no protestó,
cabe destacar que ya había amonestado a Saavedra
y Cuenca en la primera parte también por
protestar) y en el descuento un rifi-rafe entre
Hermes y Jaime acabó con el primero camino del
vestuario un minuto antes que el resto de
jugadores.
Davo recogió el trofeo de
campeón y Mario Prieto el de subcampeón.


