Primera derrota en el Heliodoro Rodríguez López y cambio de entrenador a la vista. El Tenerife sucumbió ante el Sporting de Gijón B por dos goles a tres. Posiblemente, los locales no merecieron la derrota, ya que durante un buen puñado de minutos fueron mejores que sus rivales rojiblancos. Pero el resultado puede dictar sentencia. La continuidad de Antonio Calderón en el banquillo tinerfeñista más allá de esta jornada se antoja poco probable.
Ya a los cuatro minutos, el cuadro asturiano dio el primer susto con un desmarque en diagonal del bigoleador Guerrero. El atacante visitante se plantó ante Aragoneses y lo superó por alto, pero Gordillo Aguilar invalidó la acción por fuera de juego del punta rojiblanco. La réplica la condujo con acierto Chechu, quien observó el desmarque en el segundo palo de Víctor Bravo, aunque el remate de cabeza del aragonés, demasiado centrado, murió en las manos de Raúl (6’). De nuevo el activo ex del Girona entró en acción para llegar a pocos metros del portero del Sporting B y casi sin ángulo intentar, sin suerte, hacer el primero tanto de los suyos (13’).
Buena puesta en escena. Raúl Llorente le echó garra para marcharse al ataque. El madrileño apareció incluso cambiado de banda para desde la derecha meter un buen balón al área. Aridane le ganó la pelea a su par y tras acomodar el cuerpo disparó sobre portería. De nuevo apareció en escena Raúl para evitar el gol insular (17’). Otra más: Chechu, de los mejores de los suyos en este encuentro, encañonó la meta adversaria. El esférico se marchó fuera por poco (18’). Era un Tenerife más decidido, incluso parecía que con más hambre. Sin grandes alardes, pero demostrando que así puede mandar en los partidos.
Pero el fútbol, un deporte tan bello como impredecible, le dio un duro golpe a los blanquiazules. Montó una rápida contra Mendy y se asoció con Guerrero. El delantero rojiblanco se revolvió en el área y remató sobre el cuerpo de Aragoneses, con la fortuna de que ese rebote acabó mandando el balón al fondo de la portería (21’). Acusó el golpe el equipo de Calderón y a los 25 minutos, después de una inocente pérdida en el centro del campo, Serrano ajustó un golpeo que salió cerca del palo izquierdo de la meta de un cada vez más molesto Aragoneses. A renglón seguido, de nuevo Serrano. El cancerbero gallego evitó el cero a dos (26’).
Llegó un nuevo mazazo. Una dudosa falta de Kitoko. Juan Muñiz agarró el balón y lo lanzó junto a la escuadra de un superado Aragoneses (34’). 0-2. Mal pintaban las cosas. Y mira que la mañana había comenzado con otro aire. A los 38 minutos se escucharon los primeros gritos contra el entrenador local: Calderón, dimisión. Otros domingos, con mucho menos fútbol (y ocasiones), el Tenerife mandaba en el marcador. Llegó el tiempo de descanso y la desventaja era muy grande ¿Insalvable? Quizá no, pero mucho y bien había que remar para llegar a la orilla.
Grandes males, grandes remedios. Doble cambio al descanso y a intentarlo casi a la desesperada. Ya con Nico y Kiko Ratón sobre el campo, los blanquiazules acortaron distancias. Aridane aprovechó un balón que un defensor asturiano mandó sobre el larguero de su propia portería y acortó distancias (47′). La grada volvía a creer. Sin embargo, el grupo de Manolo Sánchez seguía muy vivo. Tuvo Serrano el 1-3 a un golpeo con toda la intención del mundo que Aragoneses, no sin dificultades, pudo enviar a córner (50′).
De ida y vuelta. Víctor Bravo localizó a Nico, desmarcado en el costado izquierdo. El murciano ajustó su remate. Mereció un gol que se le negó por centímetros (52′). A quemar todas las naves: Perona por un escasamente afortunado Ferrán Tacón (63′). Enumeramos: Chechu, lateral derecho; Kitoko, mediocentro defensivo; Perona, interior derecho; Nico, mediapunta; y Víctor Bravo, interior izquierdo. Arriba la dupla Aridane-Kiko Ratón.
Había tiempo, incluso para soñar con la remontada. Víctor Bravo metió una falta al corazón del área y ahí Nico fue derribado por Menéndez. Penalti a favor de los locales. Sí. Perona, repleto de confianza, ejecutó con maestría la pena máxima e hizo el empate a dos (77′). El tres a dos parecía cercano… y llegó el dos a tres. Guerrero aprovechó un rechace dentro del área de Aragoneses y fusiló la meta local (83′).
Hasta el final lo estuvo intentando el Tenerife, con una lanzamiento de Raúl Llorente que a duras penas repelió el activo portero visitante (92′).

